Los futuros de Bitcoin rinden menos que el bono: ¿es una señal de suelo?

La prima de los futuros de Bitcoin queda por debajo del bono estadounidense a dos años.
La prima de los futuros de Bitcoin queda por debajo del bono estadounidense a dos años.

La operación que antes pagaba más ya compite con el Tesoro

La estrategia se conoce como cash and carry. Consiste en comprar Bitcoin al contado —directamente o mediante un producto que lo mantenga— y vender simultáneamente un futuro con vencimiento. La diferencia entre ambos precios es la base: la rentabilidad que intenta capturar el operador sin depender, en teoría, de que Bitcoin suba o baje.

No es una máquina de hacer dinero ni una operación sin riesgo. Aunque reduce la exposición direccional, todavía exige gestionar garantías, vencimientos, costes de ejecución, comisiones, liquidez y riesgo de contraparte. Quien necesite entender primero estos instrumentos puede consultar la guía de Finantres sobre derivados de criptomonedas.

La última lectura visible de Glassnode situaba la base anualizada de los futuros de Bitcoin a tres meses y para el conjunto de exchanges en el 4,218%. El bono estadounidense a dos años ofrecía un 4,25% el 3 de agosto, según la serie de la Reserva Federal publicada por FRED. La diferencia es pequeña, pero sigue dejando al carry por debajo de una alternativa con un riesgo muy distinto.

Esto también obliga a actualizar el dato inicial de la noticia. La comparación del 3% frente al 3,8% reflejaba una fotografía anterior, no los últimos valores disponibles. En indicadores que pueden cambiar cada día, importa más la relación entre ambos rendimientos que fijar el artículo en un porcentaje que ya ha variado.

Glassnode contabilizaba en su gráfico del domingo 157 días consecutivos con la base por debajo del bono a dos años. La única racha anterior de duración comparable se produjo entre agosto de 2022 y enero de 2023 y terminó cerca del mínimo de aquel ciclo. Durante el mercado alcista de 2021, en cambio, esta estrategia llegó a ofrecer rentabilidades anualizadas superiores al 20% en determinados mercados.

La operación, por tanto, no ha desaparecido. La base continúa siendo positiva. Lo que se ha reducido es su atractivo relativo: después de añadir costes y riesgos operativos, resulta difícil justificarla cuando la deuda pública estadounidense ofrece un rendimiento similar o superior.

Menos carry puede restar demanda mecánica, pero no vacía los ETF

El efecto importante no está solo en lo que gana un fondo con el arbitraje. Para montar la estrategia, el operador necesita comprar exposición al contado y vender futuros. Desde la aprobación de los ETF spot estadounidenses, una de las formas de hacerlo consiste en adquirir participaciones de esos fondos y cubrir la posición en el mercado de derivados.

Cuando la base se comprime, algunos fondos dejan de tener incentivos para mantener esa estructura. Esto puede reducir una parte de la demanda mecánica que llega a los ETF, especialmente la de inversores que no buscan exposición a largo plazo a Bitcoin, sino capturar una diferencia entre mercados.

La clave está en no confundir esa posible reducción con la desaparición de toda la demanda institucional. Los flujos de los ETF también proceden de asesores, gestoras, inversores direccionales y carteras que quieren exposición a Bitcoin. Además, comprar un ETF estadounidense no es lo mismo que adquirir Bitcoin directamente ni que utilizar los productos cotizados disponibles en Europa, una diferencia explicada en la guía de Finantres sobre ETF y ETP de criptomonedas.

Los datos más recientes tampoco muestran una retirada completa. Los ETF spot estadounidenses registraron 170,1 millones de dólares de entradas netas el 3 de agosto, de los que 111,4 millones correspondieron a IBIT. Una sola sesión no demuestra una tendencia, pero sí impide afirmar que la compresión del carry haya cerrado por completo el canal comprador de los ETF.

La lectura más prudente es otra: se debilita uno de los compradores marginales, no todos. La evolución de los flujos debe observarse durante varias sesiones y separarse del volumen negociado, porque negociar muchas participaciones no equivale necesariamente a que entre dinero nuevo.

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El precedente de 2022 no confirma un suelo

Que la única racha similar terminara en el mínimo del ciclo anterior resulta llamativo, pero solo aporta un precedente. No existe una muestra histórica suficiente para convertir este diferencial en un indicador fiable de compra o en una señal automática de suelo.

El propio análisis de Glassnode mantiene una postura prudente. Su informe describe un mercado con poca actividad al contado, flujos de exchanges apagados y un modelo de riesgo todavía en modo defensivo, un escalón por encima de la capitulación. También señala que la corrección ha sido menos profunda que otros mercados bajistas y que, por duración, todavía no ha recorrido tanto tiempo como varios ciclos anteriores.

Bitcoin cotizaba alrededor de 63.700 dólares a las 13:20, hora peninsular española, del 4 de agosto. Glassnode identifica entre 62.000 y 68.000 dólares una zona especialmente densa de precios de adquisición, mientras sitúa cerca de 69.000 dólares el coste medio de los inversores de corto plazo. Recuperar ese nivel con más volumen reforzaría la lectura de estabilización; perder la zona inferior aumentaría el riesgo de otra fase bajista.

Para interpretar estos movimientos conviene mirar más allá de una sola métrica. El precio depende de la demanda al contado, los ETF, la liquidez, los tipos de interés, el dólar, el apalancamiento y la disposición de los tenedores a vender. Finantres desarrolla estos factores en su análisis sobre por qué sube o baja el precio de Bitcoin.

La conclusión es neutral. La baja prima de los futuros describe un mercado frío, con menos incentivos para el arbitraje y menor participación de determinados fondos. Puede ser compatible con una fase de formación de suelo, pero no demuestra que el mínimo ya esté hecho. Para confirmarlo harían falta demanda al contado persistente, recuperación del volumen y entradas de ETF que no desaparezcan después de una sola sesión.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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