El robo a Coldcard ya supera los 1.000 bitcoin: así se movieron

  • El robo vinculado a una vulnerabilidad de Coldcard fue mayor de lo anunciado inicialmente: Galaxy Research atribuye 1.082,65 BTC drenados de 1.196 direcciones en solo 41 minutos. Los fondos terminaron concentrados en cuatro direcciones y, al corte del informe, no habían vuelto a moverse.

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El ataque a Coldcard concentró 1.082 65 BTC en cuatro direcciones todavía sin movimiento.
El ataque a Coldcard concentró 1.082 65 BTC en cuatro direcciones todavía sin movimiento.

La primera reconstrucción del incidente había identificado 594,48 BTC, valorados entonces en más de 38 millones de dólares, reunidos desde unas 500 direcciones comprometidas. El análisis posterior añadió otros 488 BTC y elevó de forma sustancial el alcance conocido del ataque.

Con Bitcoin cotizando alrededor de los 63.033 dólares a la hora de redactar, los 1.082,65 BTC representaban aproximadamente 68,2 millones de dólares. Esta valoración puede cambiar rápidamente con el precio del activo.

De casi 600 BTC a 1.082,65: el rastro que cambió la cifra

El movimiento se produjo el 30 de julio de 2026, entre las 01:10:20 y las 01:51:26 UTC. Según la reconstrucción de Galaxy Research, las operaciones se incluyeron entre los bloques 960183 y 960191 de Bitcoin, aunque solo seis de esos bloques contenían transacciones vinculadas al ataque.

Los fondos acabaron distribuidos en cuatro direcciones principales, con aproximadamente 562 BTC, 398 BTC, 89 BTC y 32 BTC. La dirección que recibió cerca de 562 BTC fue la que dio origen a la estimación inicial de “casi 600 bitcoin”; el resto apareció al ampliar el rastreo a otras transacciones relacionadas.

Las operaciones compartían varios rasgos: una comisión fija de 30 satoshis por vByte, ausencia de direcciones de cambio y una ejecución en lotes durante una ventana muy corta. Ese patrón permite relacionarlas técnicamente, pero no identifica por sí mismo al responsable ni demuestra que los bitcoins hayan sido vendidos.

Que las cuatro direcciones no hubieran registrado salidas al cierre del análisis tampoco significa que los fondos estén congelados o recuperados. Solo indica que, hasta ese punto concreto de la cadena, permanecían inmóviles. En Bitcoin no existe una autoridad central que pueda revertir una transacción confirmada.

El atacante no necesitó acceder físicamente a las wallets

Coldcard es una hardware wallet fabricada por Coinkite para almacenar las claves privadas de Bitcoin fuera de un ordenador conectado a internet. El problema no afectó a la red de Bitcoin, sino al proceso utilizado por determinadas versiones del firmware para generar la frase de recuperación o seed.

El análisis técnico de Block señala que una integración defectuosa hizo que parte de la aleatoriedad procediera de un generador determinista incluido en MicroPython, en lugar de utilizar correctamente toda la entropía disponible en el dispositivo. En algunos modelos posteriores se conservaba una aportación adicional del elemento seguro, pero resultaba insuficiente para impedir búsquedas masivas de posibles semillas.

En términos sencillos, el atacante habría podido reconstruir fuera de línea combinaciones probables de frases de recuperación, comprobar qué direcciones correspondían a ellas y mover los fondos cuando encontraba una coincidencia. No era necesario robar la Coldcard, conectarse a ella ni conocer su PIN.

Este caso refuerza una idea importante de nuestra guía de seguridad en criptomonedas: una wallet física reduce riesgos como el malware del ordenador, pero no elimina posibles errores de firmware, copias inseguras de la frase de recuperación o fallos durante la creación de las claves.

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Qué usuarios de Coldcard deberían revisar su frase de recuperación

Coinkite considera afectadas las semillas generadas con Coldcard Mk3 en versiones comprendidas entre la 4.0.1 y la 4.1.9, así como las creadas en Mk4 o Mk5 antes de las versiones 5.6.0 —firmware estándar— o 6.6.0X —firmware Edge—. Para Coldcard Q, la corrección está incluida desde la versión 1.5.0Q o la 6.6.0QX en Edge.

Actualizar el firmware no repara una frase de recuperación creada anteriormente. La recomendación oficial es instalar primero una versión corregida, generar después una semilla completamente nueva y trasladar los fondos verificando cuidadosamente las direcciones. Coinkite aconseja realizar inicialmente una transferencia pequeña de prueba antes de mover el saldo restante.

Existe una excepción relevante para quienes añadieron al menos 50 tiradas de dados auténticamente aleatorias, privadas e independientes durante la generación de la semilla. Coinkite no considera que esas frases estén expuestas únicamente por este fallo. Una contraseña BIP39 larga y exclusiva también añade una barrera independiente, aunque la empresa mantiene la recomendación de migrar. El PIN del dispositivo no equivale a una contraseña BIP39.

TAPSIGNER, OPENDIME y SATSCARD no están incluidos en la advertencia. Para entender por qué la custodia de las claves es distinta de poseer el propio activo, también puede consultarse nuestra explicación sobre qué es Bitcoin y cómo funciona.

Lo que todavía no se sabe sobre los bitcoin robados

No se ha confirmado públicamente la identidad del atacante, si actuó una persona o un grupo, ni si alguno de los fondos ha pasado por un exchange, un servicio de mezcla u otra infraestructura de terceros. Tampoco existe, hasta ahora, un anuncio confirmado de recuperación, congelación, indemnización o plan de compensación.

El alcance podría seguir cambiando si aparecen más direcciones generadas con las versiones vulnerables. Galaxy Research advirtió de que la búsqueda puede continuar, ya que el atacante podría seguir comprobando posibles semillas mientras existan usuarios que no hayan migrado sus fondos.

También queda pendiente el informe técnico definitivo de Coinkite. El análisis de Block describe el código vulnerable en un rango algo más amplio que la advertencia operativa publicada por el fabricante, por lo que conviene seguir como referencia práctica la información oficial más reciente y revisar cualquier actualización antes de actuar.

La clave para el usuario no está en intentar anticipar el próximo movimiento de estas direcciones, sino en comprobar con qué firmware se creó su semilla y si necesita generar unas claves nuevas. La autocustodia elimina ciertos riesgos de contraparte, pero traslada al propietario la responsabilidad de verificar el dispositivo, las copias de seguridad y el proceso de migración.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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