Fasset pone tres años a su salto de las stablecoins a la banca
Mohammad Raafi Hossain, consejero delegado y cofundador de Fasset, explicó el 2 de octubre de 2026 que su objetivo a tres años es que la compañía se convierta en un banco, aunque con una estructura diferente a la de una entidad tradicional. Su idea combina una capa de servicios para personas y empresas con Own Network, la infraestructura que conecta bancos, fintechs, operadores de telecomunicaciones, divisas y otros sistemas financieros.
La declaración no llega aislada. El 24 de agosto, Fasset anunció una ronda de financiación Serie C de 68 millones de dólares liderada por SBI Group, que valoró la compañía en 1.000 millones de dólares. La empresa aseguró entonces que utilizaría parte del capital para ampliar Own Network y desarrollar sistemas de IA aplicados a la liquidación con stablecoins, la tokenización y los pagos entre distintos corredores financieros. SBI también ha confirmado públicamente su inversión y su colaboración con Fasset en transferencias internacionales.
Fasset afirma procesar más de 40.000 millones de dólares de volumen anualizado, con más de tres millones de wallets y más de 1.000 clientes empresariales en 125 países. Son cifras comunicadas por la propia compañía, por lo que conviene interpretarlas como métricas corporativas y no como una auditoría independiente de ingresos, activos custodiados o solvencia.
El papel de las stablecoins y sus riesgos es central en este modelo. No se trata solo de mantener tokens vinculados a una moneda, sino de utilizarlos como infraestructura para liquidar pagos y mover valor entre sistemas financieros que hoy funcionan de forma separada.
El cambio importante está en los agentes de IA que podrían mover el dinero
La parte más novedosa de la estrategia aparece cuando Fasset deja de pensar únicamente en personas. Hossain plantea una infraestructura que también pueda utilizar un agente de IA autorizado por su propietario para ejecutar determinadas tareas financieras, como realizar pagos o gestionar movimientos de dinero dentro de unos límites definidos.
Esto no significa que una inteligencia artificial vaya a convertirse automáticamente en titular de una cuenta bancaria. La propia Fasset está trabajando sobre un modelo denominado Know Your Agent, que intenta responder a cuestiones mucho más prácticas: quién autorizó al agente, qué operaciones puede realizar, cuál es el límite de su mandato y cómo se revoca ese permiso cuando algo sale mal.
Ahí está también el principal riesgo. Delegar una tarea financiera a un software añade una nueva capa entre el usuario y su dinero. Ya no basta con proteger una contraseña o una wallet: hay que controlar qué permisos tiene el agente, hasta qué importe puede operar y qué ocurre cuando interpreta mal una instrucción o sus credenciales quedan comprometidas.
Por eso esta historia tiene más que ver con infraestructura financiera que con una nueva narrativa sobre inteligencia artificial. La blockchain y sus mecanismos de funcionamiento pueden facilitar liquidaciones programables, pero no eliminan problemas como la autorización, la responsabilidad, la custodia o el fraude.
Una plataforma regulada no equivale todavía a un banco global
Aquí conviene separar el discurso comercial de la situación regulatoria. El registro público de la Virtual Assets Regulatory Authority de Dubái muestra que Fasset FZE mantiene una licencia VASP activa para servicios de broker-dealer, emitida el 30 de noviembre de 2023 y válida para atender a determinados tipos de inversores bajo el marco de Dubái. Es una licencia de servicios sobre activos virtuales, no una licencia bancaria general.
Existe además otro movimiento relevante en Malasia. Labuan Financial Services Authority concedió en octubre de 2025 una aprobación condicional a Fasset Islamic Digital Bank Limited para operar como banco digital islámico dentro de su entorno regulatorio sandbox. La palabra importante es “condicional”: tampoco debe confundirse esa autorización con una licencia bancaria plena aplicable automáticamente a otros países.
En Europa, Fasset identifica a FTL EURO UAB, registrada en Lituania, como su entidad para el mercado europeo y señala registros históricos como operador de moneda virtual y de wallets. Sin embargo, no hemos podido verificar en las fuentes consultadas una autorización MiCA como CASP ni qué entidad contractual prestaría actualmente el servicio a un residente en España. La propia documentación de Fasset advierte además de que productos y servicios dependen del país y de la elegibilidad.
Por eso, que la aplicación aparezca en la tienda española de Apple no demuestra por sí solo que todos sus productos, tarjetas o servicios cripto puedan contratarse desde España bajo el mismo marco regulatorio.
Qué puede significar esta estrategia para quien utiliza criptomonedas
Si el modelo prospera, la consecuencia más interesante no sería que una IA “tuviera dinero”, sino que una persona pudiera delegar operaciones financieras concretas sin entregar un control ilimitado de sus activos. Para que eso sea razonablemente seguro harán falta límites de gasto, trazabilidad, sistemas de revocación, comprobaciones de identidad y mecanismos claros para resolver operaciones no autorizadas.
Las stablecoins encajan bien en esa arquitectura porque permiten transferir valor de manera programable entre redes y mercados. Fasset ya admite activos como USDT y USDC en determinados servicios y redes. Aun así, una stablecoin sigue incorporando riesgos de emisor, reservas, liquidez, contraparte y pérdida temporal de paridad. Quien quiera profundizar en uno de los principales activos utilizados en este tipo de infraestructura puede consultar la guía de Finantres sobre USDC.
También importa distinguir el dinero depositado en un banco de un saldo mantenido en una plataforma cripto. Fasset asegura que determinados saldos en sus servicios financieros se mantienen separados de sus fondos operativos a través de socios bancarios, pero la protección concreta cambia según el producto, la entidad y el país. Una licencia de activos virtuales tampoco elimina el riesgo de contraparte, custodia o ciberseguridad.
La clave, por tanto, no está en asumir que la IA va a sustituir a la banca tradicional. Fasset está intentando construir la infraestructura para que software autorizado pueda participar en movimientos financieros junto a personas y empresas. Es una dirección creíble dentro de su estrategia actual, pero todavía quedan por resolver la regulación, la responsabilidad y el alcance real de estos servicios en cada mercado.
Para el usuario español, ese último punto es especialmente importante: antes de interpretar la visión de Fasset como un nuevo servicio bancario disponible, hay que confirmar qué entidad presta el servicio, qué autorización tiene y qué protección jurídica cubre realmente los fondos. La guía de Finantres sobre los riesgos que MiCA no elimina ayuda a separar regulación de ausencia de riesgo.








