Las stablecoins rondan los 311.000 millones: qué son y qué riesgos mantienen

  • Las stablecoins ya no son un rincón menor del mercado cripto. Su capitalización ronda los 311.000 millones de dólares y la regulación avanza a ambos lados del Atlántico. La clave para el usuario es entender que estabilidad de precio no significa ausencia de riesgo.

  • Más información: Cómo invertir en Tether (USDT)

Stablecoins vinculadas al dólar y al euro en un mercado cada vez más regulado.
Stablecoins vinculadas al dólar y al euro en un mercado cada vez más regulado.

Por qué las stablecoins se han convertido en una pieza central del mercado cripto

A las 13:19, hora peninsular española, del 23 de julio de 2026, la capitalización conjunta de las stablecoins se situaba en unos 311.015 millones de dólares, según la clasificación de DefiLlama. USDT concentraba aproximadamente 184.145 millones y USDC otros 74.354 millones. Entre ambas representaban algo más del 83% del mercado. Son cifras que pueden cambiar después de publicar, pero reflejan hasta qué punto este tipo de activo ha ganado peso.

Una stablecoin es un criptoactivo diseñado para mantener su valor vinculado a una referencia, normalmente el dólar estadounidense. Su función principal consiste en facilitar pagos, transferencias y operaciones dentro de redes blockchain sin asumir en cada momento la volatilidad habitual de Bitcoin, Ethereum u otros tokens. También actúa como puente entre dinero tradicional, exchanges y aplicaciones de finanzas descentralizadas.

Esto explica por qué forman parte de buena parte de la infraestructura que rodea a las criptomonedas. Permiten mover valor durante las 24 horas, liquidar operaciones y mantener temporalmente una unidad cercana al dólar o al euro. Sin embargo, no son billetes digitales emitidos por un banco central, ni depósitos bancarios, ni están protegidas automáticamente por un fondo de garantía.

La paridad depende de las reservas, la liquidez y el mecanismo utilizado

No todas las stablecoins mantienen su precio de la misma manera. Algunas utilizan reservas fuera de la blockchain, como efectivo, depósitos bancarios, letras del Tesoro u otros activos líquidos. En este modelo, la confianza depende del emisor, de los custodios, de la calidad de las reservas y de la posibilidad real de canjear los tokens por la moneda de referencia.

Otras emplean criptoactivos depositados en contratos inteligentes. Para compensar su volatilidad, suelen exigir más garantías que stablecoins emitidas. También existen diseños algorítmicos, híbridos o sintéticos que recurren a incentivos, derivados y operaciones de cobertura. La Reserva Federal distingue precisamente entre mecanismos respaldados fuera de la cadena, garantías depositadas en la propia cadena y sistemas algorítmicos. Cada modelo responde de forma diferente cuando aumenta la presión de venta.

La paridad puede romperse aunque sea de forma temporal. Puede ocurrir si aparecen dudas sobre las reservas, se congestiona una red, falta liquidez en los mercados secundarios, se interrumpe el acceso al reembolso o falla alguno de los intermediarios. Una cotización de 0,99 dólares no implica necesariamente un colapso, pero una desviación persistente puede indicar que el mecanismo de estabilización no está funcionando como esperaba el mercado.

También conviene diferenciar una atestación de reservas de una auditoría integral. Circle, por ejemplo, afirma publicar semanalmente la composición de las reservas de USDC y encargar comprobaciones mensuales a una firma de auditoría. Esa información mejora la transparencia, pero no elimina los riesgos de custodia, contraparte, operativa o acceso al reembolso.

USDC representa dólares digitales en varias redes con riesgos de emisor y custodia.
Te puede interesar: Cómo invertir en USDC: guía clara y sin errores

MiCA y la nueva regulación cambian el mercado, pero no lo convierten en seguro

En la Unión Europea, MiCA diferencia entre los tokens referenciados a una cesta de activos, conocidos como ART, y los tokens de dinero electrónico o EMT, vinculados a una moneda oficial como el euro o el dólar. La normativa establece obligaciones sobre autorización, reservas, información, gobernanza y derechos de reembolso.

Para el usuario español hay un cambio especialmente importante. La CNMV señala que, desde el 1 de julio de 2026, solo pueden operar en España proveedores de servicios de criptoactivos autorizados por la propia CNMV o por otra autoridad competente de la Unión Europea. Esto puede afectar a la plataforma desde la que se compra, vende, custodia o transfiere una stablecoin, pero no significa que todos los activos ofrecidos por una entidad autorizada estén libres de riesgo.

MiCA tampoco garantiza que una stablecoin vaya a mantener siempre su paridad. La propia CNMV recuerda que no existe un sistema general de indemnización para cubrir al inversor si quiebra un proveedor de servicios de criptoactivos. La regulación mejora la información y la supervisión, pero no sustituye el análisis de las reservas, la liquidez, la red utilizada y la entidad que custodia los tokens.

Estados Unidos también ha avanzado. La GENIUS Act fue firmada el 18 de julio de 2025 y creó el primer marco federal estadounidense para las stablecoins de pago. La ley exige respaldo íntegro con activos líquidos, divulgaciones mensuales sobre las reservas y prohíbe presentarlas como dinero respaldado o asegurado por el Gobierno. Su aplicación práctica continúa desarrollándose mediante normas de los distintos reguladores.

Qué debería comprobar un usuario antes de utilizar una stablecoin

El primer dato es la moneda de referencia. Una stablecoin vinculada al dólar puede conservar aproximadamente un dólar y, al mismo tiempo, perder valor en euros si cambia el tipo de cambio. Para un residente en España, la estabilidad frente al dólar no elimina el riesgo de divisa frente al euro.

Después conviene revisar quién emite el token, dónde se mantienen las reservas, qué activos las componen, con qué frecuencia se publican informes y quién puede solicitar el reembolso directo. También importan las comisiones, los importes mínimos, los plazos y las posibles restricciones geográficas. Comprar el token en un mercado secundario no siempre concede el mismo acceso al emisor que tendría un cliente institucional.

La red también forma parte del riesgo. Un mismo nombre puede aparecer en varias blockchains o mediante versiones envueltas y puentes. Antes de transferir fondos hay que comprobar la red exacta, el contrato correcto, la compatibilidad de la wallet y las condiciones de retirada del exchange. Las guías sobre seguridad y custodia de criptomonedas pueden ayudar a reducir errores operativos que no tienen relación con la solvencia del emisor.

Por último, una remuneración sobre stablecoins no procede necesariamente del propio token. Puede tratarse de lending, un producto earn, un protocolo DeFi o una promoción de una plataforma. En esos casos aparecen riesgos adicionales de contraparte, contrato inteligente, bloqueo, liquidez y variación del APY. Quien necesite elegir una plataforma puede comparar exchanges de criptomonedas sin asumir que la entidad más barata o con mayor rentabilidad anunciada será también la más adecuada.

Las stablecoins pueden ser útiles para mover liquidez, operar en blockchain o realizar determinados pagos. Pero su crecimiento no cambia el filtro principal: hay que entender qué sostiene la paridad, quién controla las reservas y qué puede impedir recuperar el dinero.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

Más artículos de Alejandro

Su objetivo es ayudar al lector a entender qué ocurre, qué riesgos existen y cómo puede afectar cada noticia a sus activos y decisiones.