Un accionista de Circle lleva el caso a un tribunal federal
J. Benjamin Greenberg, accionista de Circle y antiguo ingeniero de la compañía, presentó el 22 de octubre de 2026 una demanda ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia. Lo hizo de forma derivativa en nombre de Circle, una figura que permite a un accionista reclamar por un supuesto perjuicio causado a la empresa. Circle, sin embargo, ha aclarado que no inició, dirigió, autorizó ni participó en la acción.
La demanda incluye a Donald Trump, World Liberty Financial y varias sociedades relacionadas, además de Steve Witkoff. Su tesis es que dos acuerdos vinculados a capital de Emiratos Árabes Unidos habrían permitido recibir beneficios económicos incompatibles con la cláusula de emolumentos extranjeros de la Constitución de Estados Unidos. Eso es una acusación del demandante, no una conclusión judicial. La demanda acaba de comenzar y no existe una sentencia que declare ilegal ninguna de las operaciones.
El escrito pide, entre otras medidas, una declaración judicial, una contabilidad de los beneficios, la devolución de cantidades que el tribunal considere procedentes y daños por determinar. La Casa Blanca ha rechazado que exista un conflicto y World Liberty ha calificado las alegaciones de carentes de fundamento. Este matiz es esencial: el caso plantea una disputa constitucional y empresarial, pero todavía no resuelve quién tiene razón.
Los 500 millones por World Liberty y los 2.000 millones en USD1
La primera operación que cuestiona Greenberg se remonta al 16 de enero de 2025. Según la demanda, Aryam Investment 1, un vehículo vinculado a Emiratos Árabes Unidos, acordó pagar 500 millones de dólares por el 49 % de World Liberty Financial. El escrito sostiene que 250 millones se pagaron inicialmente y que 187 millones de esa cantidad fueron a entidades vinculadas a la familia Trump. El resto debía abonarse en julio de 2025, ya con Trump en la Casa Blanca.
La segunda operación está mejor documentada públicamente. El fondo emiratí MGX anunció el 12 de marzo de 2025 una inversión de 2.000 millones de dólares para adquirir una participación minoritaria en Binance y señaló que la operación se pagaría con una stablecoin. El 1 de mayo, World Liberty comunicó que su stablecoin USD1 sería el activo utilizado para cerrar la inversión. Quien quiera entender mejor el proyecto puede consultar nuestra guía de World Liberty Financial (WLFI) y, para el contexto de la plataforma receptora de la inversión, el análisis de Binance.
Aquí conviene separar el tamaño de las transacciones del beneficio atribuido a Trump. Los 2.500 millones de dólares son la suma nominal de las dos operaciones impugnadas; no son una cifra de beneficio personal demostrado. Además, existe controversia sobre quién decidió utilizar USD1 en la operación de Binance. La demanda cuestiona el papel de las partes, mientras Binance y World Liberty han rechazado que Binance impusiera esa elección y MGX ha defendido que eligió la stablecoin por sus propios criterios.
Por qué Circle y USDC aparecen en el centro del caso
El demandante sostiene que World Liberty compite directamente con Circle en el negocio de las stablecoins y que el uso de USD1 en la inversión de MGX habría desplazado una oportunidad para USDC. A partir de esa hipótesis, estima que Circle habría dejado de obtener entre 70 y 82 millones de dólares anuales de ingresos ligados a las reservas. Esa cifra es una estimación incluida en la demanda, no una pérdida reconocida por Circle ni un daño ya probado por un tribunal.
La lógica económica importa porque una stablecoin respaldada por activos líquidos puede generar ingresos a su emisor a través de las reservas que mantiene. Pero eso no convierte automáticamente cada dólar emitido en beneficio neto, ni demuestra que USDC hubiera sido necesariamente la alternativa elegida. Para entender esa diferencia, puede consultarse nuestra explicación sobre cómo funcionan y qué riesgos tienen las stablecoins y la guía de USDC.
A 23 de octubre de 2026, DefiLlama situaba la capitalización de USD1 en torno a 3.980 millones de dólares y la de USDC alrededor de 72.200 millones. Es una comparación útil para dimensionar ambos activos, pero no demuestra por sí sola que la demanda vaya a afectar a su paridad, liquidez o adopción. Tampoco hay en el expediente inicial una acusación de hackeo, pérdida de reservas o bloqueo de retiradas.
Qué cambia para quien sigue USD1, WLFI o el sector cripto
Para un usuario o inversor, el impacto inmediato es principalmente jurídico, reputacional y de gobernanza. El caso pone bajo escrutinio la relación entre un negocio cripto ligado a la familia del presidente, capital procedente de Emiratos y una operación de gran tamaño con Binance. Si el litigio avanza, la documentación que llegue al expediente puede aportar más detalle sobre la estructura económica de los acuerdos y sobre quién recibió qué cantidades.
Lo que no cambia de forma automática es igual de importante. La presentación de una demanda no congela USD1, no invalida WLFI, no demuestra que las reservas de la stablecoin sean insuficientes y no implica por sí misma una restricción para usuarios de exchanges. Tampoco modifica directamente MiCA ni las normas aplicables en España o en la Unión Europea. La situación regulatoria y la disponibilidad de USD1 para residentes españoles deben analizarse por separado y no pueden deducirse de un pleito estadounidense.
La clave ahora está en el expediente judicial: las respuestas de los demandados, la posible discusión sobre la legitimación del accionista, las pruebas sobre las dos operaciones y cualquier decisión del tribunal. Hasta entonces, el dato más sólido es sencillo: existe una demanda federal que cuestiona dos operaciones cripto por 2.500 millones de dólares, pero las acusaciones todavía no han sido probadas ante un juez.








