ESMA pide más protección para el staking mientras Ethereum mantiene 43,7 millones de ETH

Ethereum mantiene alrededor de 43,7 millones de ETH en staking mientras ESMA pide más salvaguardas para estos servicios. El dato muestra el peso que tiene esta práctica, pero también obliga a separar la recompensa potencial de los riesgos de custodia, liquidez y slashing.

ESMA pide más protección para el staking mientras Ethereum mantiene 43 7 millones.
ESMA pide más protección para el staking mientras Ethereum mantiene 43 7 millones.

Ethereum mantiene más de un tercio de su oferta en staking

Los datos consultados al redactar esta pieza muestran unos 43,7 millones de ETH en staking, equivalentes a cerca del 35,8% de la oferta de Ethereum. ValidatorQueue, que utiliza datos de beaconcha.in, registraba además unos 1,51 millones de ETH esperando para entrar y alrededor de 854.000 ETH en la cola de salida.

La lectura útil no es que “todo el mundo” esté haciendo staking ni que exista una garantía de mayor demanda futura. Una cola de entrada superior a la de salida describe la situación de la red en ese momento; no permite saber cuántos inversores distintos hay detrás ni anticipar el precio de ETH. Sí confirma que el staking tiene un peso suficiente como para influir en los tiempos de entrada y salida y en la cantidad de ETH comprometida con la validación.

La referencia de recompensa de la red rondaba el 2,6% anual en ese mismo momento. Es una tasa variable, no un interés fijo: cambia con la participación, la actividad de la red y otros factores del protocolo. Ethereum.org sitúa igualmente el volumen depositado cerca de 43,7 millones de ETH y recuerda que participar como validador también implica posibles penalizaciones.

Hacer staking no es simplemente dejar criptomonedas bloqueadas en una wallet

La definición rápida suele decir que hacer staking consiste en “bloquear criptomonedas” para ayudar a validar transacciones. Sirve como aproximación, pero se queda corta. En una red de prueba de participación, el activo se pone como garantía económica para participar en el consenso: los validadores proponen bloques, comprueban el trabajo de otros y reciben recompensas si cumplen las reglas.

En Ethereum, ejecutar un validador propio exige al menos 32 ETH. Quien no dispone de esa cantidad o no quiere mantener la infraestructura puede recurrir a un operador delegado, un pool o una solución de liquid staking. En esos casos cambia quién controla las claves, quién opera el validador y qué capas adicionales de riesgo aparecen. Para poner en contexto las diferencias entre redes, puede consultarse nuestra guía de mejores criptomonedas para staking.

El liquid staking añade otra pieza. El usuario puede recibir un token que representa su posición mientras el ETH subyacente sigue en staking. Esto aporta flexibilidad, pero suma riesgo de contrato inteligente, de operador, de liquidez y de que el token representativo cotice con descuento frente al activo que respalda. Estos riesgos están desarrollados con más detalle en nuestra guía sobre los riesgos del staking.

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ESMA quiere más transparencia, pero el staking no está prohibido por MiCA

El 30 de septiembre de 2026, ESMA pidió cambios en la futura revisión de MiCA para cubrir mejor actividades como staking, lending y borrowing. Entre sus propuestas figuran requisitos proporcionados y mayores obligaciones de información, además de más transparencia sobre los costes soportados por los usuarios. Es una propuesta dentro de la revisión regulatoria, no una nueva obligación que haya entrado ya en vigor.

La situación actual tiene un matiz importante. Una respuesta de la Comisión Europea publicada por ESMA aclara que el staking realizado directamente por el titular sobre una red no tiene un régimen específico de licencia en MiCA. Sin embargo, cuando un intermediario ofrece staking-as-a-service y mantiene los criptoactivos o las claves del cliente bajo custodia, debe cumplir las obligaciones de custodia de MiCA y disponer de la autorización correspondiente. ESMA también ha aclarado que un proveedor no puede utilizar los criptoactivos de sus clientes para hacer staking por cuenta propia, incluso aunque estos hubieran dado su consentimiento.

Para un usuario en España, esto ya tiene una consecuencia práctica. La CNMV recuerda que desde el 1 de julio de 2026 solo pueden prestar servicios de criptoactivos en España los proveedores autorizados por la CNMV o por otra autoridad competente de la Unión Europea. Esa autorización mejora el marco de protección, pero no convierte el staking en un producto sin riesgo. Nuestra guía sobre los riesgos que MiCA no elimina explica esa diferencia.

La recompensa puede ser pequeña frente al riesgo del activo y de la custodia

El primer riesgo sigue siendo el precio de la criptomoneda. Recibir un porcentaje anual en ETH no evita que el valor de ETH pueda caer más que la recompensa obtenida. Por eso, presentar el staking únicamente como una forma de hacer crecer una cartera ofrece una imagen incompleta.

También existe riesgo operativo. Un validador que no cumple correctamente sus funciones puede perder recompensas y determinadas conductas sancionables pueden provocar slashing, es decir, una pérdida de parte del ETH puesto en garantía y la salida forzosa del validador. Si interviene un tercero aparecen además riesgos de contraparte y custodia, junto con las comisiones y las condiciones específicas del servicio.

La propia cola de salida de Ethereum recuerda que salir del staking no siempre es instantáneo. Los tiempos dependen de la demanda y de los límites que la red aplica para proteger su mecanismo de consenso. Quien compare intermediarios debería revisar no solo la recompensa anunciada, sino también custodia, comisiones y condiciones de retirada; esos son algunos de los criterios recogidos en nuestra comparación de exchanges para hacer staking.

El staking puede contribuir a la seguridad de una red y generar recompensas, pero no es una cuenta remunerada ni ofrece una rentabilidad garantizada. Con más de un tercio del ETH comprometido con la validación y los reguladores europeos poniendo el foco en estos servicios, la pregunta importante no es solo cuánto paga, sino quién controla los activos, qué puede retrasar la salida y qué riesgos se asumen a cambio.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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