La expansión de este mercado está dejando una división de funciones cada vez más clara. Las operaciones que necesitan velocidad, costes bajos y actualizaciones constantes se ejecutan en infraestructuras especializadas. Ethereum, mientras tanto, puede acabar funcionando como la base sobre la que se registran, respaldan o liquidan parte de esas actividades.
El matiz es importante. Que una operación no se realice directamente en la red principal de Ethereum no significa necesariamente que el ecosistema haya prescindido de ella. Pero tampoco garantiza que toda la actividad generada en capas 2 o cadenas independientes termine creando valor para ETH.
Hyperliquid concentra casi la mitad del volumen diario
Los protocolos descentralizados de futuros perpetuos registraban un volumen conjunto de 26.891 millones de dólares durante las 24 horas anteriores al corte de datos del 30 de julio de 2026. Hyperliquid aportaba 13.133 millones, cerca del 49% del total, y acumulaba un interés abierto de 10.522 millones de dólares.
El volumen indica el valor nominal negociado, no que haya entrado esa cantidad de dinero nuevo. El interés abierto, por su parte, mide el valor de las posiciones que siguen activas. Son dos métricas útiles para valorar la actividad del mercado, pero no deben confundirse con depósitos, reservas o beneficios de los usuarios.
Un futuro perpetuo es un derivado que permite exponerse al movimiento de una criptomoneda sin comprar necesariamente el activo y sin una fecha fija de vencimiento. El contrato utiliza pagos periódicos —conocidos como funding— para intentar mantenerse cerca del precio al contado. El apalancamiento puede multiplicar tanto las ganancias como las pérdidas y provocar una liquidación automática cuando las garantías dejan de ser suficientes.
La guía de Finantres sobre derivados de criptomonedas explica con más detalle estas diferencias. La clave está en que los perpetuos necesitan procesar órdenes, garantías y liquidaciones con rapidez. Unos segundos, una comisión elevada o una congestión puntual pueden cambiar el resultado de la operación.
Ethereum mantiene un ecosistema financiero amplio, pero su red principal no fue diseñada para competir directamente con un libro de órdenes de alta frecuencia. Sus costes variables y el tiempo necesario para confirmar bloques han favorecido que parte de esta actividad se traslade a capas 2, a Solana o a cadenas creadas específicamente para negociar derivados.
Ethereum cambia velocidad por liquidación y garantías
La estrategia de escalabilidad de Ethereum lleva años apoyándose en las capas 2. Estas redes procesan operaciones fuera de la capa principal y utilizan Ethereum para publicar datos, resolver disputas o liquidar el resultado final. Arbitrum y Base son ejemplos de este modelo.
Hyperliquid ha seguido otro camino. Su infraestructura funciona sobre una cadena propia y utiliza HyperBFT, un mecanismo de consenso diseñado para las necesidades de la plataforma. Esto le permite controlar de forma más directa la ejecución, el libro de órdenes y la experiencia del usuario, sin depender de la capacidad de Ethereum.
La consecuencia es que Ethereum puede dejar de competir por ejecutar cada orden y concentrarse en ser una especie de capa contable y de garantías. Stablecoins, ETH tokenizado, protocolos de préstamos y otros activos desplegados en su ecosistema pueden servir como colateral, mientras las operaciones más rápidas se realizan en otra infraestructura.
Este planteamiento encaja con la evolución general de las finanzas descentralizadas: distintas redes y aplicaciones pueden especializarse, aunque sigan utilizando Ethereum como punto de referencia o liquidación. También ayuda a entender por qué el futuro de Ethereum depende cada vez menos de que todas las transacciones ocurran directamente en su red principal.
Pero existe una limitación evidente. Repartir la actividad entre numerosas capas 2 fragmenta la liquidez y obliga al usuario a cambiar de red, utilizar puentes o gestionar distintas versiones de un mismo activo. Esto añade riesgo de contrato inteligente, posibles fallos operativos y una experiencia más compleja. La interoperabilidad sigue siendo una de las piezas pendientes del modelo.
Tampoco está demostrado que más actividad en una capa 2 provoque automáticamente más demanda o un precio más alto para ETH. Para evaluar si Ethereum captura realmente ese valor conviene observar el uso de ETH como garantía, los ingresos asociados a la publicación de datos, la actividad de las capas 2 y la cantidad de operaciones que terminan liquidándose en la red.

Qué significa para quien tiene ETH o utiliza perpetuos
Para un inversor en Ethereum, la lectura no debería reducirse a que la red está “perdiendo” el mercado de derivados. La ejecución rápida y la liquidación segura son funciones distintas. Ethereum puede conservar un papel relevante aunque la interfaz y las órdenes se encuentren en otras redes.
El riesgo está en asumir que esa relevancia técnica se trasladará necesariamente al activo. La competencia entre cadenas, el coste cada vez menor de publicar datos y la posibilidad de utilizar otras garantías pueden limitar la capacidad de ETH para capturar toda la actividad económica generada fuera de su capa principal.
Para quien utiliza futuros perpetuos, la elección del protocolo tampoco debería depender únicamente del volumen o de las comisiones. Hay que entender cómo se calcula el precio, qué oráculos utiliza, cómo funciona el motor de liquidaciones, qué activo se acepta como garantía y quién controla los validadores, los puentes o los contratos. También importan las condiciones de retirada y el riesgo de que una posición se cierre durante un movimiento brusco.
En España y en el resto de la Unión Europea existe además un matiz regulatorio. La Autoridad Europea de Valores y Mercados considera que los futuros perpetuos deben tratarse como contratos de derivados y evaluarse dentro de las categorías de MiFID II. MiCA no actúa como una autorización general para estos productos, ya que los criptoactivos que tienen consideración de instrumento financiero quedan dentro de la normativa financiera existente.
Poder conectarse a un protocolo mediante una cartera no equivale a que el producto esté autorizado para comercializarse a inversores minoristas en España ni a que existan mecanismos convencionales de reclamación o protección. Antes de utilizarlo, conviene comprobar la entidad que presta el servicio, la jurisdicción, las condiciones contractuales y las garantías disponibles.
El auge de los perpetuos no está apartando a Ethereum de las finanzas cripto, pero sí está modificando dónde aporta valor. La red puede dejar la velocidad a infraestructuras especializadas y concentrarse en la liquidación, los activos y las garantías. La cuestión que queda abierta es si ese papel terminará generando una demanda medible y sostenible para ETH.





