Qué propone Aave y por qué quiere reducir su presencia en varias redes
LlamaRisk presentó el 29 de julio una propuesta de gobernanza, todavía en fase de discusión, para retirar mercados poco utilizados de Aave V3. El primer bloque incluye 50 reservas de baja adopción y 21 tokens principales de Pendle ya vencidos, repartidos entre 11 despliegues. En conjunto, acumulan 85,3 millones de dólares suministrados y 11,5 millones prestados.
El segundo bloque plantea abandonar por completo los mercados de Sonic, Scroll, zkSync, Metis, Soneium y Aptos. Estos seis despliegues reúnen otros 12,8 millones de dólares suministrados y 4,1 millones de deuda. La mayor posición está en Sonic, con unos 7,6 millones depositados, seguida de Scroll, Aptos y zkSync. No significa que estas blockchains vayan a cerrar: Aave propone retirar sus propios mercados dentro de ellas.
La razón principal es económica y operativa. Mantener cada mercado obliga a supervisar oráculos de precios, parámetros de riesgo, contratos, liquidez y posibles incidencias. Según la documentación, los seis despliegues completos generan individualmente menos de 5.000 dólares trimestrales para el protocolo, pese al trabajo necesario para conservarlos. Quien necesite contexto sobre este tipo de aplicaciones puede consultar la guía de Finantres sobre qué es DeFi y cómo funciona.
Qué cambia para quienes tienen depósitos o préstamos en esos mercados
El proceso no consistiría en retirar por la fuerza los fondos de los usuarios. Aave propone congelar las reservas, una medida que impediría realizar nuevos depósitos, pedir nuevos préstamos o utilizar nuevos activos como garantía. Los límites de suministro y endeudamiento se reducirían prácticamente al mínimo, aunque las posiciones existentes podrían continuar abiertas durante la primera fase.
En las reservas con deuda, el factor de reserva subiría al 99% y el tipo variable base se situaría en el 5%. El factor de reserva determina qué parte de los intereses pagados por los prestatarios recibe la tesorería del protocolo. Con un 99%, casi todo ese flujo se dirigiría a Aave, dejando una parte muy reducida para los proveedores de liquidez. No significa automáticamente que el APY mostrado pase exactamente al 1%, porque también depende de la utilización y de la curva de tipos, pero sí reduce de forma deliberada el incentivo para mantener fondos allí.
Para una persona con una posición en uno de esos mercados, el dato importante no es solo la cantidad total afectada. También debe comprobar si sus activos sirven como garantía, si mantiene deuda, qué liquidez existe para retirar o devolver el préstamo y cuánto puede costar mover fondos entre redes. Aave contempla retirar posteriormente los oráculos y completar el cierre cuando las posiciones pendientes hayan disminuido. Esta diferencia entre rendimiento, liquidez y riesgo también se explica en la guía sobre ingresos pasivos con criptomonedas.

El recorte muestra una DeFi más selectiva, pero no es una señal alcista automática
La interpretación más razonable es que Aave intenta abandonar una estrategia de expansión en muchas redes cuando el uso no justifica el coste. Reducir mercados pequeños puede disminuir la superficie de riesgo, simplificar la supervisión y concentrar liquidez en despliegues con más actividad. Sin embargo, también reduce las opciones de los usuarios que operan habitualmente en esas redes y puede obligarlos a asumir costes de transacción o de puente para reorganizar sus posiciones.
La decisión tampoco aparece de la nada. En febrero de 2026, la gobernanza ya había aprobado una primera fase orientada a limitar progresivamente los mercados de zkSync, Soneium y Metis. La nueva propuesta amplía el alcance, añade reservas individuales y establece condiciones más concretas para retirar los despliegues completos.
Esto puede interpretarse como una señal de mayor disciplina financiera dentro de DeFi, pero no demuestra por sí solo que el token AAVE vaya a subir. La propuesta no aporta una relación causal entre el ajuste operativo y el precio del activo. A 31 de julio de 2026 seguía siendo una discusión de gobernanza, por lo que todavía deben vigilarse la votación, el calendario de ejecución y los saldos existentes antes de considerar definitivo el cierre.
La clave está en separar dos ideas. Aave no afronta en esta propuesta un hackeo ni una emergencia de solvencia: está revisando qué mercados compensan el coste y el riesgo de mantenerlos. Para los usuarios afectados, en cambio, la rentabilidad y las condiciones de sus posiciones pueden cambiar mucho antes de que desaparezca formalmente cada despliegue.





