Solana acumula 904 millones y Hyperliquid atrae 350 millones
Según el análisis publicado por The Block el 21 de julio de 2026, los productos vinculados a Solana y Hyperliquid representaban conjuntamente casi el 80% del volumen negociado por los ETF distintos de bitcoin y ether. Los ETF de Solana sumaban 904 millones de dólares en activos bajo gestión, mientras que los de Hyperliquid habían registrado 350 millones en entradas netas.
La diferencia entre ambas métricas importa. Los activos bajo gestión reflejan el valor actual de lo que mantiene un producto y pueden aumentar tanto por nuevas aportaciones como por la subida del token. Las entradas netas, en cambio, intentan medir el capital que ha entrado después de descontar las salidas. No sería correcto sumar ambas cantidades y afirmar que han entrado 1.254 millones de dólares nuevos.
El crecimiento de Hyperliquid llama especialmente la atención por la edad de sus productos. El ETF THYP de 21Shares comenzó el 11 de mayo de 2026 en Nasdaq y declaraba 61,08 millones de dólares en activos bajo gestión al cierre del 21 de julio. Bitwise lanzó BHYP en la Bolsa de Nueva York pocos días después, con inicio de negociación el 15 de mayo. Es decir, la categoría alcanzó los 350 millones de entradas agregadas en unos dos meses, aunque el reparto exacto entre emisores debe comprobarse antes de publicar.
Los productos de Solana cuentan con algo más de recorrido. Por ejemplo, el ETF TSOL de 21Shares empezó a cotizar el 18 de noviembre de 2025. Esa diferencia temporal ayuda a explicar parte de los 904 millones bajo gestión y obliga a evitar comparaciones directas entre productos lanzados en momentos distintos.
Tener un 2% de la capitalización en ETF no garantiza más recorrido
The Block calcula que las cifras de Solana y Hyperliquid equivalen aproximadamente al 2% de la capitalización de cada token, frente a cerca del 9% de bitcoin mantenido mediante productos ETF. La distancia puede interpretarse como margen para una mayor adopción institucional, pero no funciona como un objetivo que los fondos de altcoins deban alcanzar.
Bitcoin lleva casi dos años más de ventaja en el mercado estadounidense, tiene mayor liquidez, una historia regulatoria más extensa y una base de inversores más amplia. También atrae capital con perfiles diferentes: desde gestores activos hasta carteras que buscan mantener una exposición pasiva durante periodos prolongados.
SOL y HYPE se encuentran más lejos en la curva de riesgo. Sus mercados son más pequeños, sus precios pueden reaccionar con mayor intensidad ante entradas o salidas y su demanda institucional todavía tiene menos historial. Una menor penetración en ETF puede significar espacio para crecer, pero también una menor disposición de los grandes inversores a asumir volatilidad, concentración y riesgo regulatorio.
Además, la comparación utiliza dos variables diferentes. En Solana se toma el patrimonio actual de los fondos; en Hyperliquid, las entradas netas acumuladas. Antes de convertir ese 2% en una tesis de inversión, conviene separar el dato de la narrativa y recordar que una subida del token también eleva el patrimonio del producto sin necesidad de que entre capital nuevo.

El ETF simplifica el acceso, pero añade riesgos propios
La expansión de estos productos sí muestra un cambio relevante: los inversores estadounidenses disponen ya de vías bursátiles para exponerse a altcoins sin gestionar una wallet, claves privadas o transferencias en una blockchain. Eso reduce algunas fricciones operativas, pero no hace que la inversión sea equivalente a poseer directamente SOL o HYPE.
Quien compra una participación de uno de estos productos obtiene exposición económica al token bajo las condiciones del fondo. No puede retirarlo a una cartera propia, utilizarlo en aplicaciones descentralizadas o ejercer las mismas funciones que tendría manteniendo el activo. La guía de Finantres sobre ETF y ETP de criptomonedas explica por qué la estructura, el emisor, la liquidez, la custodia y la divisa también forman parte del riesgo.
Algunos productos incorporan además staking. Bitwise señala que BHYP pretende mantener en staking una parte relevante de sus tokens, una actividad que puede generar recompensas, pero también introduce riesgo de penalizaciones, problemas operativos y posibles dificultades para atender reembolsos. El propio emisor advierte de que BHYP no está registrado bajo la Investment Company Act de 1940 y no cuenta con las mismas protecciones que los ETF y fondos estadounidenses sujetos a esa norma.
También conviene evitar otra confusión: invertir en un producto ligado a HYPE no equivale a comprar acciones de Hyperliquid. La participación sigue principalmente el valor del token, no concede propiedad sobre una empresa ni garantiza beneficiarse proporcionalmente de los ingresos o del crecimiento operativo del protocolo.
Para Solana ocurre algo parecido. Comprar el producto cotizado no es lo mismo que comprar SOL directamente, custodiarlo o utilizarlo para participar en la red. Ninguna de las dos vías elimina la volatilidad; simplemente distribuyen de forma diferente los riesgos de custodia, plataforma, liquidez y regulación.
Los ETF estadounidenses no están disponibles automáticamente en España
THYP cotiza en Nasdaq y BHYP en la Bolsa de Nueva York. Que estos productos estén negociándose en Estados Unidos no significa que cualquier inversor minorista residente en España pueda contratarlos desde su bróker.
La normativa europea PRIIPs obliga a los productores o distribuidores de productos de inversión empaquetados a proporcionar un documento de datos fundamentales, conocido como KID. La CNMV recuerda además que la comercialización en España de determinados fondos no domiciliados en la Unión Europea, incluidos ETF, puede requerir autorización expresa e inscripción en los registros correspondientes.
La disponibilidad debe revisarse producto por producto. Importan el intermediario utilizado, la clasificación del cliente, la existencia del KID, la moneda de negociación, las comisiones, el tratamiento fiscal y la estructura jurídica. Si se opta por comprar el token directamente, también hay que revisar la entidad que presta el servicio, su modelo de custodia y los costes de retirada; el comparador de exchanges de criptomonedas permite contrastar estos aspectos sin asumir que una plataforma encaja con todos los usuarios.
El cambio de fondo es claro: la infraestructura institucional de las altcoins está creciendo más allá de bitcoin y ether. Lo que todavía no demuestra es que SOL y HYPE vayan a repetir el recorrido de bitcoin o que sus flujos actuales sean permanentes. Para valorar si la tendencia se consolida habrá que observar las entradas netas sostenidas, la concentración por fondo, la liquidez y la disponibilidad real fuera de Estados Unidos.





