Vitalik Buterin anticipa un Ethereum más allá de la blockchain clásica tras Hegotá

Vitalik Buterin plantea que Ethereum se encamina hacia una arquitectura que ya no encajará en la definición clásica de blockchain. No implica que la red deje de usar bloques: combinaría consenso, pruebas criptográficas y computación fuera de cadena para escalar y verificar más con menos trabajo repetido.
Vitalik Buterin anticipa un Ethereum más allá de la blockchain clásica.
Vitalik Buterin anticipa un Ethereum más allá de la blockchain clásica.

Buterin no dice que Ethereum vaya a dejar de ser blockchain de un día para otro

El 27 de septiembre de 2026, el cofundador de Ethereum publicó The cryptographic world computer, un ensayo en el que compara la red que imagina hacia 2030 con el modelo de Bitcoin descrito por Satoshi Nakamoto en 2009. Su tesis es que seguir llamando «blockchain» al Ethereum posterior a la etapa Lean responderá cada vez más a una herencia histórica: la arquitectura se parecerá a un sistema híbrido que conserva ideas de Nakamoto y añade herramientas criptográficas mucho más recientes.

La diferencia es importante. En el modelo clásico, los nodos descargan información y vuelven a ejecutar el trabajo necesario para comprobar que todo es válido. Buterin plantea que una parte creciente de esa verificación descanse en pruebas criptográficas breves, como SNARK y STARK, y en técnicas de muestreo de datos. Dicho de forma sencilla: no todos los ordenadores tendrían que repetir todo el cálculo para comprobar que el resultado es correcto. Para entender mejor la base de esta comparación, nuestra guía sobre cómo funciona blockchain y qué riesgos tiene explica los elementos fundamentales sin entrar en jerga innecesaria.

Tampoco conviene interpretar la declaración como si Ethereum funcionara hoy igual que Bitcoin. Ethereum abandonó la prueba de trabajo en 2022 y utiliza prueba de participación, mientras Bitcoin mantiene un consenso basado en minería. Lo nuevo es la profundidad de la transformación que Buterin espera durante los próximos años, no una ruptura repentina con la tecnología que funciona hoy.

Hegotá aparece como la frontera con la siguiente etapa de Ethereum

Buterin señala a Hegotá, la actualización prevista para 2027, como la posible última bifurcación «normal» de Ethereum: una actualización cuyas piezas todavía resultarían reconocibles para un desarrollador familiarizado con la red de 2015. Después sitúa una etapa con STARK recursivos, verificación formal automatizada, mecanismos de consenso más optimizados y criptografía preparada para futuros ordenadores cuánticos. Ethereum.org mantiene Hegotá en planificación y deja claro que su alcance y su fecha todavía pueden cambiar.

Parte de esa transición ya ha comenzado. Buterin cita PeerDAS como un punto de inflexión. La tecnología se incorporó con Fusaka, activada el 3 de diciembre de 2025, y permite comprobar la disponibilidad de grandes cantidades de datos mediante muestras en lugar de exigir a cada nodo que descargue todo el conjunto. El objetivo es aumentar la capacidad disponible para las capas 2 sin hacer que operar y verificar la red resulte cada vez más pesado.

El salto posterior consiste en trasladar una lógica parecida a más partes del sistema. Frente al esquema donde un participante concentra la construcción de un bloque y los demás repiten cálculos, el Ethereum que describe Buterin repartiría más trabajo y utilizaría pruebas criptográficas para demostrar que los resultados cumplen las reglas. Pero no estamos ante una única actualización aprobada ni ante un calendario cerrado: varias de las tecnologías mencionadas siguen en investigación, desarrollo o proceso de incorporación a futuras bifurcaciones.

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Qué puede cambiar para quien usa, mantiene o sigue ETH

Para el usuario, la promesa técnica es bastante concreta: mayor capacidad, verificación más ligera, más privacidad y una red capaz de aprovechar mejor el trabajo realizado en paralelo sin renunciar a las garantías de la capa base. Si el diseño funciona como se espera, aplicaciones y capas 2 podrían ejecutar más trabajo fuera de la cadena y demostrar después mediante pruebas que han seguido las reglas. Eso puede abaratar la verificación y aumentar la escala, pero no garantiza por sí mismo comisiones bajas en todas las aplicaciones.

Para quien mantiene ETH como activo, la clave está en separar protocolo y precio. La publicación de Buterin describe una dirección técnica; no es una actualización activada ni una señal de mercado. Como referencia, ETH se movía el 28 de septiembre en torno a 2.650 dólares, con una caída de algo más del 2% en 24 horas, una capitalización cercana a 323.000 millones de dólares y más de 11.500 millones de volumen diario. No existe base para atribuir ese movimiento de precio al ensayo de Buterin.

Quien siga Ethereum desde una perspectiva de inversión puede ampliar el contexto en nuestra guía sobre cómo invertir en Ethereum y qué riesgos conviene conocer. Los validadores tampoco tienen una acción inmediata que realizar por este ensayo. Un consenso más optimizado y una construcción de bloques diferente podrían modificar con el tiempo aspectos técnicos de su operativa, pero antes deberán existir especificaciones, pruebas y decisiones de los desarrolladores. En staking sigue siendo importante distinguir las recompensas de riesgos como el slashing, la liquidez o la dependencia tecnológica, que explicamos en nuestra guía sobre los riesgos de hacer staking.

El reto no es imaginar el cambio, sino ejecutarlo sin perder seguridad

El propio Buterin reconoce obstáculos importantes. Uno es conseguir que las pruebas de conocimiento cero sean suficientemente rápidas, eficientes y seguras para asumir un papel central. Otro, que considera especialmente complejo a nivel de sistema, es coordinar y paralelizar el acceso a cantidades enormes de estado: saldos, contratos y toda la información que describe qué existe en Ethereum en un momento determinado.

Ese matiz importa porque la evolución no consiste simplemente en «añadir criptografía». Cuanto más trabajo se distribuya o se realice fuera de la ejecución tradicional, más importante será demostrar de forma fiable que ese trabajo es correcto. La Fundación Ethereum mantiene además líneas de desarrollo sobre resistencia cuántica, finalidad más rápida, privacidad y simplificación del protocolo, pero varios de esos objetivos continúan en investigación y sus plazos pueden cambiar.

La lectura más útil no es que Ethereum vaya a dejar de ser Ethereum, sino que la definición técnica de lo que entendemos por una blockchain puede quedarse corta para describir su arquitectura futura. Si la hoja de ruta avanza, la red conservará principios esenciales del consenso descentralizado mientras desplaza más cálculo y verificación hacia pruebas criptográficas y componentes distribuidos. El reto será ganar escala y privacidad sin debilitar las garantías que dan valor al sistema.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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