MegaETH pone fin a Mega Mafia y concentra su futuro en aplicaciones propias

  • MegaETH ha cerrado Mega Mafia, su aceleradora para proyectos blockchain, después de dos cohortes y cerca de 20 equipos apoyados. La decisión no responde a un fracaso de financiación: las startups recaudaron más de 80 millones de dólares, pero buena parte del valor terminó fuera de la red.

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MegaETH cancela una tercera cohorte de Mega Mafia y prioriza aplicaciones propias.
MegaETH cancela una tercera cohorte de Mega Mafia y prioriza aplicaciones propias.

Un programa exitoso para las startups, pero débil para retener valor

Shuyao Kong, cofundadora de MegaETH, anunció el 16 de julio de 2026 que el proyecto pone fin a Mega Mafia y no organizará una tercera cohorte. Según su explicación, el programa funcionó durante dos años, apoyó a unos 20 equipos y ayudó a que sus participantes levantaran más de 80 millones de dólares entre rondas presemilla y Series A.

MegaETH no tomó participaciones, derechos de gobernanza ni intereses económicos en esas empresas. La apuesta era otra: dedicar ingeniería, auditorías, liquidez, préstamos directos y apoyo operativo para que las aplicaciones crecieran sobre su red. Sin embargo, Kong reconoce que la mayoría ya no está construyendo en MegaETH. Algunas cerraron, otras cambiaron de cadena y otras ampliaron su estrategia a varias redes.

Ese matiz es la noticia importante. Mega Mafia no fracasó necesariamente como aceleradora, pero sí dejó un problema de alineación para MegaETH: financiar y acompañar proyectos no garantizó que la actividad, los usuarios o los ingresos permanecieran dentro de su ecosistema. La propia web del programa lo presentaba como su aceleradora principal y señalaba que la segunda cohorte recibió más de 300 solicitudes.

El cierre no supone que MegaETH apague su red, retire fondos de usuarios o abandone a los equipos existentes. La compañía afirma que seguirá apoyando a los proyectos ya vinculados al programa. Tampoco es una medida regulatoria específica para España o la Unión Europea, sino una decisión global de producto y asignación de recursos.

El giro hacia aplicaciones propias aumenta el control y también el riesgo

MegaETH quiere dedicar ahora más recursos a las llamadas aplicaciones OMEGA: productos que, según su definición, solo pueden funcionar con las prestaciones de su infraestructura. El objetivo declarado es construir aplicaciones de consumo propias, relacionarse directamente con los usuarios, recibir información más rápida y capturar una parte mayor del valor generado.

La dirección ya se veía en MOSS, la cartera lanzada por el proyecto en junio de 2026. MegaETH la presenta como una interfaz única para acceder a aplicaciones, reducir pasos, cubrir determinadas comisiones de gas y simplificar las sesiones dentro de la red. La idea es clara: dejar de depender tanto de terceros para atraer y retener usuarios.

Para el lector, el cambio tiene dos caras. Una estrategia propia puede alinear mejor desarrollo, distribución e ingresos, algo que el modelo de aceleradora no consiguió. Pero también concentra más riesgo en el equipo de MegaETH. Si sus productos no encuentran demanda, habrá menos proyectos independientes compensando ese fallo. Además, una red donde el operador impulsa sus propias aplicaciones puede generar dudas sobre competencia, neutralidad y diversidad del ecosistema.

MegaETH se promociona como una capa 2 de Ethereum de alto rendimiento y afirma alcanzar más de 100.000 transacciones por segundo y tiempos de bloque inferiores a diez milisegundos. Son métricas técnicas del proyecto, no una garantía de adopción. La velocidad importa, pero solo se transforma en valor si hay aplicaciones útiles, liquidez, seguridad y usuarios recurrentes. Quien necesite contexto sobre la diferencia entre una red, su token y las plataformas donde se negocia puede consultar las guías de criptomonedas de Finantres.

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Qué significa para el token MEGA y qué debe vigilar el inversor

Mega Mafia no era un programa secundario para la historia del token. El 23 de abril de 2026, MegaETH comunicó que había alcanzado uno de los hitos que condicionaban el lanzamiento de MEGA: diez aplicaciones del programa desplegadas en la red. El token comenzó a cotizar una semana después, el 30 de abril. Que la aceleradora se cierre menos de tres meses más tarde no invalida aquel hito, pero sí obliga a revisar qué parte de la actividad seguirá siendo duradera.

En torno a las 19:45 CEST del 17 de julio, MEGA rondaba los 0,044 dólares. CoinGecko y CoinMarketCap mostraban una caída cercana al 6% en 24 horas, una capitalización próxima a 50 millones de dólares y un volumen diario situado aproximadamente entre 12 y 14 millones. El descenso se produjo después del anuncio, pero no existe evidencia suficiente para atribuirle toda la caída: el precio también depende de la liquidez, el mercado general y la actividad de los operadores.

Los datos de oferta añaden otro elemento. Circulaban alrededor de 1.130 millones de MEGA frente a un máximo de 10.000 millones, cerca del 11% de la oferta máxima. Esto no significa que el resto vaya a venderse de inmediato, pero sí hace relevante vigilar el calendario de desbloqueos, los destinatarios de los tokens y la profundidad real del mercado. En activos con una parte importante de la oferta aún no circulante, la dilución puede pesar tanto como cualquier anuncio de producto.

El inversor debería mirar menos el nombre del nuevo programa y más los resultados: usuarios activos, retención, comisiones generadas, liquidez, continuidad de las aplicaciones y capacidad de MOSS y otros productos propios para atraer actividad real. Si MEGA se negocia mediante un exchange, también conviene comparar custodia, costes, volumen y condiciones de retirada; las comparativas de exchanges de Finantres ayudan a revisar esas diferencias sin convertir la decisión en una apuesta sobre una sola noticia.

El final de Mega Mafia no equivale al final de MegaETH, pero sí convierte su nueva estrategia en una prueba más exigente. La red pasa de apoyar a terceros a asumir una mayor parte del desarrollo y de la distribución. La clave será comprobar si ese control adicional genera usuarios e ingresos duraderos sin reducir la diversidad que necesita un ecosistema abierto.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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