El dato gana relevancia porque Bitcoin vuelve a estar lejos de esa barrera. A la hora de redactar, el 30 de octubre, BTC rondaba los 77.000 dólares, después de una sesión especialmente volátil. Esto no convierte los 85.000 dólares en un objetivo ni permite anticipar el siguiente movimiento, pero sí ayuda a entender por qué un rebote puede encontrar vendedores antes de recuperar niveles superiores.
Los 4 millones de BTC que pesan sobre cualquier rebote hacia 85.000 dólares
El informe The Week On-chain publicado por Glassnode el 28 de octubre analiza la distribución del coste base, una métrica que agrupa los bitcoins según el precio al que se movieron por última vez. En el caso de los inversores a largo plazo —Glassnode utiliza como referencia monedas mantenidas durante más de 155 días— aparece una concentración especialmente grande: unos 4 millones de BTC con un coste base entre 85.000 y 118.000 dólares, adquiridos en su mayoría durante 2025.
La consecuencia es bastante sencilla. Una parte de estos inversores mantiene posiciones cuyo coste estimado está por encima del precio actual. Si Bitcoin recupera terreno y se acerca de nuevo a 85.000 dólares, algunos podrían aprovechar el rebote para salir cerca de su punto de equilibrio. No significa que esos 4 millones de BTC vayan a venderse. Significa que existe una cantidad relevante de oferta potencial justo por encima del mercado.
Este comportamiento es habitual en mercados donde muchos compradores han quedado atrapados a precios superiores. Quien tenga una estrategia de inversión a largo plazo no tiene por qué reaccionar ante cada recuperación, pero otros participantes pueden utilizar precisamente esos rebotes para reducir pérdidas. Esa diferencia de incentivos es lo que puede dificultar el avance.
El nivel de 85.000 dólares tiene un matiz importante
Glassnode aporta otro dato llamativo: alrededor del 4,3% de todos los bitcoins había registrado su último movimiento entre 84.000 y 85.000 dólares. Bitcoin ya ha encontrado dificultades en esa franja varias veces durante 2026 y, según el informe, desde enero solo había conseguido cerrar cinco jornadas por encima de ella.
Pero aquí conviene mirar más allá de la cifra. Glassnode advierte de que buena parte de ese volumen se generó el 22 de noviembre de 2025, cuando un gran tenedor trasladó monedas entre sus propias carteras. Es decir, un movimiento dentro de la cadena no equivale necesariamente a una compra, una venta ni a miles de inversores diferentes esperando recuperar su dinero.
Ese matiz también afecta a los 4 millones de BTC de los inversores a largo plazo. La distribución de coste base es una estimación on-chain basada en el último movimiento de las monedas, no el extracto de compra de cada propietario. Sirve para localizar zonas donde pueden cambiar los incentivos del mercado, pero no permite conocer de antemano qué hará cada tenedor. Por eso resulta más útil hablar de una posible zona de ventas al punto de equilibrio que de un supuesto “mercado de reembolso” inevitable.
Bitcoin ya está poniendo a prueba la parte baja del rango de Glassnode
El informe también identificaba niveles importantes por debajo de los 85.000 dólares. Glassnode situaba la denominada True Market Mean, una aproximación al coste medio de los inversores activos, alrededor de 77.900 dólares, mientras que el coste base de los inversores a corto plazo se encontraba cerca de 75.800 dólares. Además, detectaba una fuerte concentración de monedas de compradores recientes alrededor de los 77.000 dólares.
El mercado ha llegado rápidamente a esa zona. El 30 de octubre Bitcoin cotizaba alrededor de 77.000 dólares y había llegado a moverse por debajo de los 77.900 dólares durante la sesión. Esto supone un cambio frente al escenario descrito en el informe, cuyos datos de precio y mercado llegaban principalmente hasta el 27 de octubre. Aun así, Glassnode hablaba específicamente de cierres diarios, por lo que una caída intradía bajo esa referencia no confirma por sí sola una pérdida estructural del nivel.
Para quien ya tenga exposición a Bitcoin, este es precisamente el tipo de movimiento donde la gestión de riesgo en criptomonedas importa más que intentar adivinar la siguiente vela. Los costes base pueden funcionar como referencias para interpretar el comportamiento del mercado, pero no son soportes o resistencias garantizados.
La clave será saber si aparece demanda suficiente para absorber esa oferta
La otra mitad de la historia está en la demanda. En el momento de elaborar su análisis, Glassnode veía poco impulso procedente de los ETF spot estadounidenses: gran parte de las entradas registradas el 19 de octubre había salido posteriormente y el volumen de negociación seguía siendo reducido.
Desde el corte del informe ha habido una mejora parcial. Los datos de Farside muestran cuatro sesiones consecutivas de entradas netas entre el 26 y el 29 de octubre, por un total aproximado de 441 millones de dólares. El 29 de octubre, sin embargo, la entrada neta se redujo a unos 17 millones. Son cifras que actualizan el contexto, pero todavía no permiten afirmar que haya aparecido una demanda suficiente para absorber toda la oferta situada por encima del precio.
Glassnode considera que recuperar cierres diarios por encima de 85.000 dólares sería un primer cambio relevante. Una consolidación superior, acompañada de demanda al contado y flujos institucionales más sólidos, daría más peso a la idea de que el mercado está absorbiendo esa oferta. Hasta entonces, el nivel debe entenderse como una zona de fricción, no como una frontera que Bitcoin vaya necesariamente a respetar.
Quien necesite repasar las diferencias entre comprar BTC, exponerse mediante productos cotizados o utilizar instrumentos apalancados puede consultar nuestra guía sobre cómo invertir en Bitcoin. Son formas de exposición diferentes y el riesgo también cambia.
La clave para el inversor no es adivinar si Bitcoin será rechazado exactamente en 85.000 dólares. Lo importante es observar si una recuperación encuentra ventas de quienes buscan salir al punto de equilibrio y, sobre todo, si aparece suficiente demanda para absorberlas. Glassnode ha identificado una resistencia potencial importante; no ha demostrado que sea infranqueable.








