Calacanis sitúa Bitcoin en 57.000 dólares, pero su argumento sobre los ETF ya tiene un matiz
Jason Calacanis publicó el 27 de octubre una de las previsiones más pesimistas de los últimos días. El inversor tecnológico sostiene que Bitcoin podría volver a 57.000 dólares durante los próximos 12 meses. Su razonamiento combina una pérdida de interés por el activo, la competencia del sector de la inteligencia artificial por atraer capital y las recientes salidas de los ETF estadounidenses de Bitcoin al contado.
El movimiento sería considerable. Bitcoin cotizaba alrededor de 81.331 dólares a las 11:00 UTC del 28 de octubre, con una subida cercana al 2% en 24 horas. Desde ese nivel, caer hasta 57.000 dólares supondría un retroceso próximo al 30%. Para poner esa distancia en perspectiva, conviene separar una previsión de precio de los datos que realmente pueden medirse y entender cómo funciona Bitcoin y qué riesgos condicionan su precio.
Hay además un matiz importante en uno de los principales argumentos de Calacanis. Los ETF spot estadounidenses sí registraron salidas netas de 635,6 millones de dólares el 22 de octubre y de 137,9 millones el día 23, unos 773,5 millones entre ambas sesiones. Sin embargo, Farside Investors contabilizó después entradas de 110,3 millones el 26 de octubre y otros 176 millones el día 27. Por tanto, las salidas existieron, pero todavía no puede afirmarse que estén continuando de forma sostenida. Calacanis también ha revelado que mantiene una posición en TAO, el token de Bittensor vinculado al ecosistema de inteligencia artificial, un contexto que conviene conocer al valorar su tesis.
Repetir el cuarto trimestre de 2018 llevaría a Bitcoin hasta unos 48.300 dólares
El segundo escenario parte de un mecanismo completamente diferente. Ali Martinez señaló el 26 de octubre el comportamiento de Bitcoin durante los últimos cuartos trimestres coincidentes con años de elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos. BTC perdió un 16,70% en 2014, un 42,16% en 2018 y un 14,75% en 2022.
Si se aplicara mecánicamente la caída del 42,16% registrada en el cuarto trimestre de 2018 al precio de apertura de Bitcoin en octubre de 2026, situado alrededor de 83.554 dólares, el resultado sería aproximadamente 48.300 dólares. Ese cálculo explica de dónde sale el escenario por debajo de 50.000, pero hay una distinción esencial: Martinez no ha demostrado que Bitcoin vaya a repetir 2018 ni que las elecciones provoquen esas caídas. Es una comparación histórica condicionada a que se repita una magnitud concreta.
La muestra, además, es pequeña. En el cuarto trimestre de 2010, también año de elecciones de mitad de mandato, Bitcoin ganó alrededor de un 391%. Son únicamente cuatro episodios comparables desde 2010, tres negativos y uno extraordinariamente positivo. Cuando se amplía la mirada, CoinGlass calcula que el cuarto trimestre tuvo una mediana histórica positiva del 47,5% entre 2013 y 2025, aunque terminó en rojo en cinco de esos 13 años. La historia ofrece contexto, no una trayectoria que Bitcoin esté obligado a repetir.
Antes de 57.000 o 50.000 dólares hay señales más cercanas que conviene vigilar
El punto importante para quien tiene Bitcoin no es elegir cuál de los dos pronósticos acertará. Es entender qué tendría que deteriorarse para que el mercado recorriera una distancia de entre el 30% y casi el 40% desde los niveles actuales.
Una referencia más próxima está en el coste medio on-chain de los tenedores de corto plazo. Glassnode situaba esta métrica en 75.811 dólares en su última lectura. Mide aproximadamente el precio medio de adquisición de las monedas que llevan menos de 155 días moviéndose dentro de esta cohorte. Una caída sostenida por debajo dejaría a buena parte de esos compradores recientes con pérdidas latentes, aunque no debe interpretarse como un soporte garantizado ni como una señal automática de venta.
También importa el apalancamiento. El 24 de octubre, cuando Bitcoin cayó momentáneamente por debajo de 80.000 dólares, CoinGlass registró, según datos recogidos por The Block, unos 436 millones de dólares en liquidaciones de posiciones cripto en apenas cuatro horas; más de 404 millones correspondieron a apuestas alcistas. Este mecanismo puede acelerar un descenso porque las posiciones apalancadas se cierran forzosamente. Nuestra guía sobre qué son las liquidaciones en criptomonedas explica por qué una caída puede ganar velocidad sin que haya aparecido una nueva noticia fundamental.
Para el inversor, la clave está en no convertir dos cifras llamativas en una certeza. Los flujos de los ETF, la zona de coste de los compradores recientes, la evolución del apalancamiento, la liquidez y el entorno macroeconómico ofrecen información más útil que un objetivo aislado. Ante escenarios de este tamaño, una gestión de riesgo adaptada a la volatilidad de las criptomonedas aporta más criterio que intentar anticipar un mínimo exacto.
Que dos tesis apunten hacia una caída no significa que se refuercen mutuamente. Calacanis basa su previsión de 57.000 dólares en demanda, flujos y competencia por el capital. El escenario inferior a 50.000 procede de extrapolar un trimestre histórico excepcionalmente negativo. Para que cualquiera de ellos gane peso, tendrán que aparecer datos que confirmen su propio mecanismo.








