Bitcoin vuelve a superar 1 ZH/s, pero los mineros siguen bajo presión

La potencia de cálculo de Bitcoin ha vuelto a superar 1 zettahash por segundo en su media de siete días tras varios meses por debajo. La red gana potencia, pero la minería sigue apretada: la dificultad sube y el ingreso por unidad de cómputo continúa débil.

La potencia de cálculo de Bitcoin ha vuelto a superar 1 zettahash por segundo.
La potencia de cálculo de Bitcoin ha vuelto a superar 1 zettahash por segundo.

La red recupera 1 ZH/s mientras la dificultad vuelve a subir

Los datos de Hashrate Index sitúan la media de siete días del hashrate de Bitcoin alrededor de 1,05 ZH/s, es decir, algo más de 1.000 exahashes por segundo. El hashrate no es un contador exacto de máquinas conectadas, sino una estimación de la potencia total que compite por producir bloques. Cuanto mayor es, más trabajo computacional está dedicando la red al Proof of Work. Si quieres repasar esa mecánica, nuestra guía sobre cómo funciona una blockchain explica el papel de la minería y del consenso en Bitcoin.

La recuperación llega con una dificultad de 140,58 T, después de que el ajuste del 16 de octubre la elevara un 5,92 %. Las estimaciones en tiempo real del 26 de octubre apuntaban además a otro ajuste al alza alrededor del 29 de octubre, aunque esa cifra seguirá cambiando hasta que se cierre el periodo de 2.016 bloques. Para un minero, más dificultad significa más competencia por una recompensa que no aumenta porque entren más máquinas.

El repunte coincide también con factores estacionales y tecnológicos. Luxor había señalado que el final de los periodos de reducción de consumo en Texas durante los picos estivales permitió que parte de la capacidad volviera a conectarse, mientras los equipos de nueva generación entregan más potencia por cada unidad de electricidad. Son factores que ayudan a explicar el regreso del hashrate, pero no permiten atribuir toda la recuperación a una única causa.

Más potencia no significa más ingresos para los mineros

Aquí está el contraste que importa. El hashprice —una estimación del ingreso bruto diario que genera una unidad de potencia minera— rondaba los 36-37 dólares por PH/s y día en las últimas lecturas de Luxor, frente a niveles cercanos a 40 dólares a finales de septiembre. Bitcoin, además, se movía alrededor de los 80.000 dólares el 26 de octubre y las comisiones seguían representando una parte pequeña de la recompensa total. La red puede ser más potente mientras el ingreso esperado por cada unidad de cómputo se reduce.

Eso no significa que todos los mineros estén perdiendo dinero. La rentabilidad real depende del coste eléctrico, la eficiencia del hardware, el precio de compra de los equipos, la financiación, el tiempo de actividad y la capacidad de desconectarse cuando la energía se encarece. Un ASIC moderno que consume menos julios por terahash puede seguir siendo competitivo donde una máquina antigua deja de serlo. La consecuencia es incómoda: el hardware más eficiente protege a quien lo instala, pero también eleva la competencia del conjunto.

Para quien tiene o sigue Bitcoin, la lectura debe ser prudente. Un hashrate más alto suele elevar el coste económico de intentar atacar la red y confirma que hay más capacidad de cómputo compitiendo, pero no es una señal directa de precio ni de rentabilidad empresarial. Que haya más potencia conectada no implica que BTC vaya a subir. Nuestra guía para entender Bitcoin antes de invertir y la de gestión del riesgo en criptomonedas ayudan a separar la fortaleza de la infraestructura de una decisión de inversión.

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La IA está cambiando el negocio de varias grandes mineras

El otro cambio de fondo está fuera del protocolo. Varias compañías que crecieron alrededor de la minería de Bitcoin están destinando cada vez más capital, energía y centros de datos a inteligencia artificial y computación de alto rendimiento, o HPC. IREN es uno de los ejemplos más claros: en su cuarto trimestre fiscal de 2026 declaró 70,5 millones de dólares de ingresos por servicios de AI Cloud frente a 66,7 millones por minería de Bitcoin y explicó que está retirando parte del hardware minero mientras convierte instalaciones para su negocio de IA. En el conjunto del ejercicio, la minería siguió aportando más ingresos, por lo que no conviene presentar la transición como completada.

TeraWulf informó de que el alquiler de capacidad HPC generó 31,9 millones de dólares en el segundo trimestre de 2026, alrededor del 71 % de sus ingresos trimestrales. Core Scientific también ha explicado en sus documentos regulatorios que está reconvirtiendo infraestructura de minería hacia centros de datos de alta densidad para cargas de IA y HPC. No todas las empresas avanzan al mismo ritmo ni abandonan la minería por completo, pero la dirección estratégica es visible en varias de las grandes compañías del sector.

La aparente paradoja es que ese giro corporativo convive con un hashrate agregado de Bitcoin que vuelve a crecer. Es posible porque el hashrate es una medida global: puede aumentar aunque algunas cotizadas destinen megavatios a IA si otros operadores conectan capacidad, regresan máquinas desconectadas temporalmente o mejora la eficiencia del hardware. Para seguir la historia conviene mirar tres datos: la media de hashrate durante varios días, el próximo ajuste de dificultad y el hashprice. Si la dificultad continúa subiendo mientras el ingreso por unidad de cómputo permanece débil, la presión sobre los operadores menos eficientes seguirá siendo elevada.

El dato de 1 ZH/s es positivo para la potencia de la red, pero no resuelve la economía de la minería. Bitcoin puede mostrar más capacidad de cálculo y, al mismo tiempo, obligar a los mineros a competir con márgenes más estrechos y con los centros de datos de IA por el mismo recurso escaso: energía e infraestructura.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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