Criptoinvierno: qué es, por qué ocurre y cuánto puede durar

Un criptoinvierno es una fase prolongada de debilidad en el mercado de criptomonedas: los precios caen o permanecen deprimidos, desaparece buena parte de la euforia y la actividad del sector se enfría. No hablamos de un desplome de tres días, sino de un deterioro que puede extenderse durante meses.Lo complicado es que no existe una definición oficial ni una fecha que marque su principio y su final. Los grandes mercados bajistas de Bitcoin han rondado históricamente el año bajo algunas metodologías, pero volver al máximo anterior puede requerir bastante más tiempo. Ahí está una de las claves para entender cuánto dura realmente un criptoinvierno.
Criptoinvierno
Criptoinvierno

Qué es exactamente un criptoinvierno

El término crypto winter se utiliza para describir un mercado bajista especialmente largo y profundo que afecta no solo al precio de una criptomoneda, sino a buena parte del ecosistema.

Suelen coincidir varias señales:

  • Bitcoin y muchas otras criptomonedas acumulan caídas importantes desde sus máximos.
  • Las recuperaciones son débiles y aparecen nuevos mínimos durante meses.
  • El volumen, la liquidez y el interés especulativo disminuyen.
  • Conseguir financiación se vuelve más difícil para empresas y proyectos.
  • Aparecen despidos, cierres, insolvencias o abandonos de proyectos débiles.
  • El sentimiento pasa de «comprar cualquier caída» a desconfiar incluso de las recuperaciones.

No existe un porcentaje universal a partir del cual el mercado entra oficialmente en invierno. Incluso entre analistas hay diferencias sobre dónde termina una simple corrección y comienza un auténtico mercado bajista.

Corrección, mercado bajista y criptoinvierno no son exactamente lo mismo

Conviene separar conceptos porque una caída fuerte no implica necesariamente que vaya a empezar un invierno.

SituaciónQué ocurreQué la diferencia
CorrecciónEl mercado cae con rapidez después de una subidaPuede durar poco y producirse dentro de una tendencia alcista
Mercado bajistaLa tendencia predominante pasa a ser descendentePuede prolongarse durante meses
CriptoinviernoLa debilidad es profunda, prolongada y generalizadaEl enfriamiento alcanza también a financiación, empresas, proyectos y sentimiento

Bitcoin puede perder un 20 % o un 30 % en relativamente poco tiempo y después recuperar sin que tenga demasiado sentido hablar de criptoinvierno. En un mercado tan volátil, fijarse únicamente en un porcentaje conduce a conclusiones bastante pobres.

El factor importante es la combinación de profundidad, duración y amplitud.

Por qué ocurre un criptoinvierno

Rara vez existe una única causa. Lo habitual es que el mercado llegue al final de una fase de euforia con varios puntos débiles y aparezca un catalizador que desencadene el ajuste.

El proceso suele parecerse más a una cadena que a un interruptor.

Primero se acumulan los excesos

Durante un mercado alcista suben los precios, llega nuevo capital y aumenta la tolerancia al riesgo. Si el ciclo dura lo suficiente, también empiezan a prosperar activos con fundamentos débiles, valoraciones difíciles de justificar y promesas de rentabilidad cada vez más agresivas.

El precio puede seguir subiendo mientras continúe entrando suficiente demanda. El problema aparece cuando esa demanda deja de crecer.

Ahí se descubre qué proyectos tenían uso, liquidez y financiación sostenible y cuáles dependían fundamentalmente de que llegaran nuevos compradores. Por eso un invierno suele afectar con especial dureza al mercado de altcoins.

El entorno macroeconómico también importa

Cripto no vive aislado del resto del sistema financiero.

Cuando suben los tipos de interés, empeoran las condiciones de financiación o los inversores reducen su exposición a activos de riesgo, la demanda de criptomonedas puede resentirse. Un estudio del FMI encontró que el endurecimiento de la política monetaria estadounidense puede reducir el llamado crypto factor común que explica buena parte de los movimientos de los precios cripto.

Eso no significa que «una subida de tipos causa un criptoinvierno» de forma automática. Significa que unas condiciones financieras menos favorables pueden retirar parte del combustible que había sostenido la fase especulativa anterior.

El apalancamiento convierte una caída en una cascada

Aquí aparece uno de los mecanismos más importantes.

Imagina que muchos participantes han comprado criptomonedas utilizando deuda. Cuando los precios caen, sus garantías pierden valor. Algunas posiciones alcanzan el nivel de liquidación y se venden automáticamente.

Esas ventas presionan aún más el precio, provocando nuevas liquidaciones.

Precio cae → posiciones apalancadas se liquidan → aumentan las ventas → vuelve a caer el precio.

El Banco de Inglaterra señaló precisamente este problema durante las turbulencias de 2022: el apalancamiento y los mecanismos automáticos de liquidación pueden amplificar las caídas y generar espirales bajistas.

Si quieres entender este mecanismo en detalle, en nuestra guía sobre liquidaciones en criptomonedas explicamos por qué una posición puede cerrarse precisamente cuando el mercado está bajo máxima presión.

Después puede llegar el contagio

Una caída del precio no solo afecta a quien tiene BTC o ETH en su wallet. También afecta a empresas, fondos y protocolos que utilizan criptoactivos como garantías, mantienen préstamos entre sí o dependen de una determinada fuente de liquidez.

El invierno de 2022 dejó un buen ejemplo.

El colapso de TerraUSD y Luna generó pérdidas y tensiones en otras entidades expuestas al ecosistema. La Reserva Federal documentó cómo esas interconexiones contribuyeron a problemas financieros y posteriores quiebras en distintas empresas del sector.

Por eso los grandes criptoinviernos suelen parecer peores conforme avanzan: la bajada inicial del precio descubre riesgos que no eran tan visibles durante el mercado alcista.

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Cuánto dura un criptoinvierno

La respuesta más útil es: no tiene una duración fija y depende de qué consideres que significa que ha terminado.

Aquí nace buena parte de la confusión. Puedes encontrar una fuente diciendo que el criptoinvierno de 2018 duró aproximadamente un año y otra diciendo que duró casi tres. No necesariamente se contradicen.

Están midiendo cosas distintas.

Hay, al menos, tres relojes posibles:

  1. Desde que empieza el mercado bajista hasta que se toca fondo.
  2. Desde que empieza la caída hasta que vuelve una tendencia claramente favorable.
  3. Desde el máximo anterior hasta que Bitcoin recupera ese máximo.

El tercer periodo puede ser muchísimo más largo que el primero.

Qué ocurrió en los grandes mercados bajistas de Bitcoin

CoinGecko utiliza una definición reproducible: considera episodio bajista cualquier periodo en el que Bitcoin permanece por debajo de su media móvil de 200 días durante al menos 30 jornadas consecutivas.

Con esa metodología, los principales episodios estructurales fueron estos:

EpisodioDuración bajistaCaída máxima de BTCRecuperación del máximo anterior
2014-2015321 días-81,6 %Enero de 2017
2018-2019385 días-83,6 %Diciembre de 2020
2022-2023381 días-76,7 %Marzo de 2024

Los datos de duración y drawdown proceden de la metodología de CoinGecko, por lo que no deben interpretarse como una definición universal de «criptoinvierno».

Y aquí aparece el dato verdaderamente interesante.

El máximo del ciclo de 2017 se produjo en diciembre de aquel año. Bitcoin no recuperó ese nivel hasta diciembre de 2020. Tras el máximo de noviembre de 2021, el nivel anterior no volvió a superarse hasta marzo de 2024.

El mercado puede dejar de estar en caída libre mucho antes de que un inversor que compró en máximos vuelva a estar en beneficios.

Ese matiz me parece bastante más útil que afirmar simplemente que «un criptoinvierno dura 12 meses».

El fondo y el final del invierno tampoco son lo mismo

Supongamos que Bitcoin toca su mínimo el 1 de enero.

En ese momento nadie puede saber con certeza que ese precio será el mínimo definitivo. Puede subir un 30 %, volver a caer, moverse lateralmente durante meses o marcar un mínimo nuevo.

Solo con perspectiva histórica puedes señalar el fondo con precisión.

Además, una recuperación suele pasar por distintas fases:

Capitulación. Las caídas son violentas, hay liquidaciones, ventas forzadas y miedo.

Estabilización. Los precios dejan de caer con la misma intensidad, pero el interés continúa deprimido.

Acumulación o movimiento lateral. El mercado puede permanecer durante meses dentro de un rango sin una tendencia espectacular.

Recuperación. Empiezan a aparecer máximos y mínimos crecientes y mejora la liquidez.

Nuevo ciclo alcista. La recuperación se extiende por el mercado, aunque no todos los activos participan de igual manera.

Por eso intentar acertar «el día en que termina el criptoinvierno» suele aportar bastante menos que trabajar una buena gestión de riesgo en criptomonedas.

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Cómo saber si un criptoinvierno puede estar perdiendo fuerza

No existe un indicador que encienda una luz verde. Lo razonable es buscar varias mejoras simultáneas.

Una señal aislada —por ejemplo, Bitcoin subiendo un 15 % en una semana— puede ser simplemente un rebote dentro de una tendencia bajista.

Tiene más sentido observar si:

  • dejan de aparecer mínimos sucesivamente más bajos;
  • la recuperación se extiende a una parte mayor del mercado;
  • mejoran volumen y liquidez de forma sostenida;
  • disminuyen las liquidaciones y los problemas de solvencia;
  • desaparece parte del apalancamiento excesivo;
  • el entorno financiero deja de deteriorarse;
  • Bitcoin recupera referencias de tendencia de largo plazo y consigue mantenerlas;
  • los proyectos vuelven a financiarse por razones distintas a una nueva oleada puramente especulativa.

Una media móvil como la de 200 días puede servir para filtrar ruido. De hecho, CoinGecko la utiliza en su estudio de mercados bajistas, pero no predice el suelo ni garantiza que una recuperación vaya a continuar.

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No todas las criptomonedas salen del invierno

Este punto se pierde con bastante frecuencia cuando se analizan ciclos anteriores.

Bitcoin cayó más de un 70 % en distintos mercados bajistas históricos y posteriormente recuperó sus máximos. De ahí no se puede deducir que cualquier criptomoneda que haya perdido un 70 % vaya a hacer lo mismo.

Hay un problema de sesgo de supervivencia: miramos los activos que sobrevivieron y olvidamos los que desaparecieron, perdieron prácticamente toda su liquidez o nunca volvieron a acercarse a sus máximos.

Una criptomoneda que pasa de 100 € a 10 € ha perdido un 90 %. Para regresar a 100 € no necesita subir un 90 %, sino un 900 %.

Y cuanto menor sea la liquidez o más deteriorados estén sus fundamentales, menos útil resulta pensar «ya ha caído mucho, así que no puede caer mucho más».

Antes de promediar a la baja, merece más la pena volver a analizar la criptomoneda desde cero: utilidad, tokenomics, financiación, adopción, liquidez, competencia y capacidad del proyecto para sobrevivir varios años.

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¿Es buen momento para comprar durante un criptoinvierno?

Puede serlo para determinados inversores, pero un mercado más barato no es automáticamente un mercado barato.

El principal problema es que desconoces dónde estará el suelo.

Imagina que quieres destinar 1.200 € a criptomonedas durante el próximo año. En vez de invertirlos todos el primer día, podrías comprar 100 € al mes durante 12 meses.

Eso es una forma de DCA en criptomonedas.

La ventaja es que reduces tu dependencia de acertar un precio concreto. Si el mercado continúa cayendo, las siguientes compras se realizan a precios inferiores.

Pero el DCA tiene límites importantes:

  • no evita pérdidas;
  • puede darte un precio medio peor si el mercado sube desde el principio;
  • no convierte una mala criptomoneda en una buena inversión;
  • no protege frente a la quiebra de un proyecto o plataforma;
  • exige mantener el plan durante periodos psicológicamente incómodos.

Promediar compras de Bitcoin durante una caída y promediar compras de un token cuya economía se está desmoronando son dos decisiones completamente distintas.

Por eso tiene sentido combinar el DCA, si encaja contigo, con una auténtica estrategia de inversión a largo plazo y no utilizarlo como excusa para no revisar una posición.

Si ya has decidido asumir ese riesgo y quieres realizar compras periódicas con euros, puedes consultar Bitvavo, partner comercial de Finantres. Permite operar con pares en euros y utilizar transferencias SEPA desde España; la facilidad para comprar, eso sí, no reduce el riesgo de mercado ni convierte una caída en una oportunidad garantizada.

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Los errores que más daño pueden hacer durante un criptoinvierno

El mercado bajista cambia bastante el tipo de error que suele cometerse.

Intentar recuperar las pérdidas aumentando el riesgo

Perder un 50 % y duplicar el tamaño de las siguientes operaciones no arregla el problema. Lo amplifica.

Especialmente peligroso es recurrir al apalancamiento en criptomonedas cuando la volatilidad está disparada. Aunque aciertes con la dirección a largo plazo, una caída intermedia puede liquidar la posición antes de que llegue la recuperación.

Comprar simplemente porque algo ha caído mucho

Una caída del 80 % no constituye por sí misma una tesis de inversión.

Hay proyectos que caen porque el mercado está débil y proyectos que caen porque su modelo ha dejado de funcionar. Diferenciarlos es bastante más importante que adivinar si el mercado general ha tocado fondo.

Perseguir rentabilidades para compensar pérdidas

Otro patrón peligroso consiste en pensar: «Como mi cartera ha caído, voy a buscar un APY del 20 % para recuperarla».

El rendimiento adicional casi siempre incorpora algún riesgo adicional: contraparte, smart contracts, liquidez, emisión del token o pérdida de paridad, entre otros.

El invierno no es el momento de olvidar esos riesgos porque el número de la recompensa parezca atractivo.

Cambiar de estrategia con cada rebote

Un mes de miedo puede hacerte vender. Una subida del 25 % puede hacerte recomprar. Otra caída puede llevarte a vender de nuevo.

Este comportamiento convierte la volatilidad del mercado en pérdidas realizadas una y otra vez.

Nuestra guía sobre psicología del trading en criptomonedas entra precisamente en este problema: muchas veces el mayor riesgo no está en el gráfico, sino en cómo reaccionas a él.

Entonces, ¿cuánto puede durar de verdad?

Si necesitas una referencia sencilla, los grandes mercados bajistas estructurales de Bitcoin han durado alrededor de un año bajo algunas definiciones cuantitativas.

Pero esa cifra necesita un asterisco enorme.

El precio puede tocar fondo después de aproximadamente un año y pasar otro periodo prolongado sin recuperar el máximo anterior. En los ciclos de 2017 y 2021, Bitcoin necesitó aproximadamente tres años y algo más de dos años, respectivamente, desde un máximo de ciclo hasta volver a superar ese nivel.

Por eso separaría siempre estas tres preguntas:

¿Cuánto puede tardar en tocar fondo? Meses, y en los grandes episodios históricos de Bitcoin aproximadamente un año ha sido una referencia razonable, no una regla.

¿Cuánto puede tardar en volver una tendencia claramente alcista? Puede producirse antes de recuperar máximos y solo puede confirmarse con cierta perspectiva.

¿Cuánto puede tardar mi criptomoneda en volver a su máximo? Nadie puede saberlo y, en el caso de muchos tokens, la respuesta puede ser «nunca».

Ese último punto es probablemente el más importante. Los ciclos históricos sirven para entender el riesgo, no para convertir el calendario en una estrategia de inversión.

Antes de intentar adivinar la primavera, priorizaría tamaño de posición, liquidez, calidad de los activos y una estrategia que puedas mantener incluso si el mercado tarda bastante más de lo esperado en recuperarse. Nuestra guía sobre los riesgos de invertir en criptomonedas desarrolla precisamente los riesgos que siguen existiendo aunque el mercado vuelva a subir.

Aviso de riesgo: los criptoactivos son volátiles y puedes perder parte o la totalidad del capital invertido. Los ciclos anteriores no garantizan que futuros mercados bajistas tengan la misma duración ni que una criptomoneda concreta recupere su precio. Este contenido tiene fines informativos y no constituye asesoramiento financiero.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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Su objetivo es ayudar al lector a entender qué ocurre, qué riesgos existen y cómo puede afectar cada noticia a sus activos y decisiones.

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