Una llamada y un cajero cripto: así perdió 2.000 dólares por una falsa orden de arresto

Una llamada falsa llevó a una víctima a enviar 2.000 dólares desde un cajero cripto.
Una llamada falsa llevó a una víctima a enviar 2.000 dólares desde un cajero cripto.

La llamada que convirtió el miedo en una transferencia

El caso fue divulgado el 21 de julio de 2026 por la televisión local KSAT. Kathy Bushon explicó que estaba trabajando cuando recibió la llamada de un hombre que se presentó como agente del Departamento de Policía de San Antonio, en Texas. El supuesto policía afirmó que había faltado a una convocatoria como jurado y que existía una orden para detenerla.

El estafador le exigió una multa de 6.000 dólares para evitar el arresto. Cuando Bushon respondió que no disponía de esa cantidad, el interlocutor aseguró que la transferiría con unos supuestos abogados y le ordenó que no colgara mientras buscaban una solución. Mantener a la víctima al teléfono no es un detalle menor: reduce el tiempo para pensar, pedir ayuda o comprobar la historia por una vía independiente.

Siguiendo sus instrucciones, Bushon condujo hasta una tienda 7-Eleven y utilizó un cajero de criptomonedas para enviar 2.000 dólares. Se dio cuenta del engaño cuando terminó la llamada. La información publicada no identifica el criptoactivo concreto utilizado, por lo que no puede confirmarse que la operación se realizara con Bitcoin, aunque este tipo de terminales suele denominarse de forma genérica “cajero de Bitcoin”. Tampoco se ha informado de que el dinero haya sido recuperado.

Por qué los cajeros cripto encajan en este tipo de fraude

La víctima no necesita tener experiencia previa con Bitcoin ni disponer de una wallet. El delincuente puede indicarle dónde retirar efectivo, qué terminal utilizar y qué código QR debe escanear para enviar los fondos a una dirección controlada por los estafadores. El FBI señala que este acompañamiento paso a paso aparece con frecuencia en las denuncias relacionadas con kioscos de criptomonedas.

En 2025, el Internet Crime Complaint Center del FBI recibió más de 13.400 denuncias en Estados Unidos en las que aparecía un cajero cripto, con pérdidas declaradas superiores a 388 millones de dólares. Las pérdidas aumentaron un 58% frente a 2024 y más de la mitad de las denuncias afectaron a personas mayores de 50 años. El propio organismo advierte de que algunas denuncias incluían otros métodos de pago, por lo que el total no puede atribuirse exclusivamente a los cajeros.

La clave está en cómo se liquidan estas operaciones. Una transferencia de criptomonedas confirmada no dispone del mecanismo de retroceso que puede existir en determinados pagos con tarjeta o movimientos bancarios. Las operaciones quedan registradas en la blockchain y pueden rastrearse, pero recuperar los fondos resulta mucho más complicado si pasan rápidamente por otras direcciones o por plataformas situadas en el extranjero.

Esto no convierte a Bitcoin o a la tecnología blockchain en la causa de la estafa. El fraude comienza con suplantación de identidad, amenazas y presión psicológica. La criptomoneda funciona como medio de pago porque permite mover fondos con rapidez y sin que un empleado bancario pueda detener a la víctima para preguntarle qué está ocurriendo.

Para entender mejor esta diferencia conviene separar cómo funciona realmente Bitcoin y su red del uso que un delincuente puede hacer de una herramienta legítima. En nuestra guía de seguridad en criptomonedas también explicamos las principales señales de alarma antes de enviar fondos o compartir información.

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Qué hacer ante una llamada que exige pagos en criptomonedas

La Policía de San Antonio afirma que no llama para exigir dinero por teléfono ni solicita pagos mediante criptomonedas. La web oficial de la ciudad identifica como señales de alarma las amenazas de arresto, las peticiones de confidencialidad, la urgencia, la obligación de permanecer al teléfono y las instrucciones para utilizar un cajero de Bitcoin.

Ante una llamada similar, lo prudente es colgar y contactar con la institución utilizando un teléfono obtenido en su página oficial, no el número proporcionado por quien llama. Tampoco deben escanearse códigos QR ni enviarse fondos a una dirección indicada por una persona desconocida. El FBI recuerda que ninguna autoridad legítima exige el pago de multas mediante un kiosco de criptomonedas.

Si la transferencia ya se ha realizado, conviene detener cualquier pago adicional y guardar el recibo del terminal, la dirección de destino, el identificador de la transacción, la ubicación del cajero, los números de teléfono y los mensajes recibidos. En Estados Unidos, el FBI recomienda presentar una denuncia ante la policía y el IC3. Para víctimas residentes en España, INCIBE aconseja conservar todas las pruebas, denunciar ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y solicitar orientación en el teléfono gratuito 017.

También hay que desconfiar de quienes aparecen después prometiendo recuperar las criptomonedas a cambio de un pago por adelantado. El FBI advierte de que estos falsos servicios de recuperación pueden convertirse en una segunda estafa dirigida precisamente contra personas que ya han sufrido una pérdida.

El caso de San Antonio muestra que la señal más importante no es el activo utilizado, sino la presión para actuar sin comprobar nada. Una autoridad, una entidad financiera o una empresa legítima debe permitir que el usuario cuelgue, verifique su identidad y consulte el supuesto problema por los canales oficiales.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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