Visa y los exchanges de criptomonedas: qué implica su expansión

Visa no se está convirtiendo en un exchange ni está “adoptando Bitcoin” en el sentido que suele sugerir el titular fácil. Su expansión va por otro lado: conectar exchanges, wallets y stablecoins con su red para que el dinero pueda pasar del mundo cripto al sistema de pagos con menos fricción.

Para los exchanges, el cambio es más importante que añadir una tarjeta. Los acerca a un modelo híbrido donde comprar y vender cripto es solo una parte: también entran pagos, conversión de divisas, liquidación, transferencias internacionales y, cada vez más, infraestructura financiera que funciona sobre blockchain.
Visa y los exchanges de criptomonedas
Visa y los exchanges de criptomonedas

Qué está expandiendo Visa exactamente

Para entender el movimiento conviene separar cuatro cosas que suelen mezclarse. Una cosa es comprar criptomonedas con una tarjeta Visa en un exchange de criptomonedas. Otra, bastante distinta, es que el exchange o una wallet ofrezca una tarjeta vinculada a tus activos. Y otra más profunda es utilizar stablecoins y blockchains para liquidar operaciones entre empresas financieras.

CapaQué ocurreDónde entra el exchange
Compra de criptoUsas una tarjeta Visa para ingresar dinero o comprar un activoEl exchange actúa como plataforma de compra
Tarjeta vinculada a criptoEl usuario paga con una tarjeta y el saldo cripto se convierte o utiliza para financiar el pagoEl exchange, wallet o fintech acerca tus activos al comercio tradicional
Liquidación con stablecoinsEmisores y adquirentes pueden liquidar determinadas obligaciones con Visa utilizando stablecoinsLas plataformas cripto pueden integrarse en una infraestructura de pagos 24/7
Infraestructura onchainCustodia operativa, wallets, emisión, movimiento y gestión de stablecoins se integran en servicios empresarialesEl exchange deja de ser únicamente un mercado y puede convertirse en proveedor de infraestructura

Esta última capa es la que realmente cambia la escala de la relación entre Visa y el sector cripto.

Visa comunicó en septiembre que ya operaban en su red más de 160 programas de tarjetas vinculadas a stablecoins, con un volumen de pagos cercano a duplicarse interanualmente. Al mismo tiempo, su volumen de liquidación con stablecoins había superado una tasa anualizada de 20.000 millones de dólares, más de quince veces la del año anterior. Ojo con el término: es una tasa anualizada, no significa que Visa haya procesado 20.000 millones acumulados en ese periodo.

Ese matiz importa porque estamos hablando de dos negocios diferentes: lo que gasta una persona con una tarjeta y lo que las empresas financieras liquidan entre bastidores.

El salto importante: de la “tarjeta cripto” a una infraestructura de pagos

Las tarjetas vinculadas a criptomonedas existen desde hace años. Lo nuevo es que Visa está construyendo alrededor de ellas una infraestructura que empieza a utilizar blockchain también en el back-end.

Su programa piloto de liquidación con stablecoins ya contempla nueve blockchains: Ethereum, Solana, Avalanche y Stellar, a las que posteriormente se añadieron Base, Polygon, Canton, Arc y Tempo.

Esto no significa que una compra en el supermercado se registre necesariamente en Ethereum o Solana. Significa que determinados participantes de la red pueden utilizar infraestructura blockchain para resolver obligaciones de liquidación que antes dependían exclusivamente de raíles bancarios tradicionales.

Visa ha dado otro paso con Visa Stablecoin Platform (VSP), una plataforma empresarial orientada a bancos, fintechs y compañías cripto para gestionar stablecoins, wallets y operaciones onchain desde un entorno conectado con la propia red de Visa. Su despliegue comenzó en beta con clientes seleccionados, así que no estamos ante un producto disponible de forma universal.

Aquí es donde las stablecoins y sus riesgos empiezan a resultar mucho más importantes que la vieja pregunta de si algún día compraremos el café directamente con BTC.

Bitcoin puede seguir funcionando principalmente como activo. Una stablecoin como USDC, en cambio, encaja mejor como pieza operativa para mover cantidades denominadas en dólares sin depender de que los bancos estén abiertos de lunes a viernes.

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Upbit y Dunamu muestran hacia dónde se están moviendo los exchanges

Un ejemplo bastante revelador es la alianza entre Visa y Dunamu, la compañía que opera el exchange surcoreano Upbit.

Ambas empresas anunciaron una colaboración para explorar pagos con stablecoins, remesas internacionales y servicios financieros relacionados con inteligencia artificial. También estudian posibles modelos en los que participe Open USD (OUSD). Lo importante es no adelantarse al anuncio: no se ha comunicado un producto final, una fecha de lanzamiento o una estructura técnica definitiva.

Aun así, la dirección resulta interesante.

Dunamu aporta infraestructura y experiencia con activos digitales; Visa aporta acceso al ecosistema global de pagos. La combinación permite pensar en un exchange no solo como el lugar donde compras una criptomoneda, sino como uno de los puntos desde los que el dinero puede custodiarse, convertirse, enviarse al extranjero o gastarse.

Ese es probablemente el cambio estratégico más relevante para los exchanges centralizados o CEX: aumentar la utilidad del saldo que ya mantienen sus clientes dentro de la plataforma.

Si puedes comprar USDC, recibirlo, mantenerlo, transferirlo y gastarlo sin salir de una misma aplicación, la frontera entre exchange, wallet y cuenta de pagos empieza a ser mucho menos clara.

Qué ocurre realmente cuando pagas con una tarjeta Visa vinculada a cripto

Aquí suele aparecer uno de los mayores malentendidos.

Si pagas una cena con una tarjeta vinculada a criptomonedas, eso no significa necesariamente que el restaurante haya aceptado Bitcoin, USDC o cualquier otro token.

Visa explica que, en sus programas de tarjetas cripto, el sistema puede convertir los activos digitales a moneda local mientras el comercio recibe el pago a través de los procesos habituales de Visa. Para el establecimiento, la experiencia puede ser esencialmente la misma que con cualquier otra tarjeta.

Simplificando, el flujo puede ser este:

  1. Pagas 50 € con tu tarjeta.
  2. El proveedor de la tarjeta comprueba el saldo disponible.
  3. Dependiendo del producto, los activos pueden haberse convertido anteriormente a dinero fiat o pueden convertirse al realizar la compra.
  4. Visa procesa la operación a través de su red.
  5. El comercio recibe la moneda y liquidación que corresponda según su contrato de adquirencia.

Hay además tarjetas financiadas directamente con stablecoins donde parte de la liquidación entre participantes puede realizarse onchain. Pero, de nuevo, eso sucede principalmente en la infraestructura que hay detrás del pago.

La expansión de Visa no convierte a millones de comercios en comercios que aceptan criptomonedas. Convierte las criptomonedas o stablecoins en una fuente de fondos que puede utilizarse sobre una red que esos comercios ya aceptan.

La diferencia parece semántica, pero es enorme.

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Qué gana un exchange al integrarse más profundamente con Visa

Un exchange tradicional vive principalmente de la negociación y otros servicios financieros relacionados con los criptoactivos. Añadir pagos cambia la frecuencia con la que un cliente puede necesitar la plataforma.

Alguien puede comprar Bitcoin una vez al mes. Una tarjeta, en cambio, puede utilizarse varias veces al día.

Eso abre varios frentes.

El saldo deja de ser únicamente una cartera de inversión

Un activo depositado en la plataforma ya no sirve exclusivamente para operar o mantener una posición. Puede convertirse en una fuente de fondos para pagos.

Crypto.com es uno de los ejemplos más claros: su tarjeta prepago está disponible en España y permite conectar su ecosistema cripto con compras realizadas sobre la red Visa.

Eso no hace que el producto sea automáticamente mejor o peor que un exchange sin tarjeta. Son propuestas distintas. De hecho, al comparar Bitvavo y Crypto.com tiene más sentido separar trading, custodia, costes y servicios adicionales que fijarse únicamente en quién ofrece la tarjeta más llamativa.

Las stablecoins pasan de ser un par de trading a infraestructura

Para un exchange, USDC o EURC pueden servir para mucho más que intercambiarlos por otra criptomoneda.

Pueden utilizarse para liquidación, tesorería, pagos internacionales o movimiento de liquidez durante fines de semana. Visa ya permite en determinados pilotos liquidación con stablecoins denominadas tanto en dólares como en euros y está ampliando las blockchains compatibles.

Eso acerca las stablecoins al trabajo que tradicionalmente hacían cuentas bancarias, sistemas de corresponsalía y balances prefinanciados.

No los sustituye automáticamente. Añade otro raíl.

Aparece un problema menos visible: financiar todos esos pagos

Ofrecer una tarjeta no consiste simplemente en colocar un logotipo de Visa dentro de una aplicación.

Los programas necesitan financiar las obligaciones de liquidación que generan sus usuarios. Cuanto más crece una tarjeta, más importante resulta gestionar liquidez y capital circulante.

Precisamente por eso Visa ha empezado a conectar datos de liquidación de VisaNet con financiación onchain para determinados programas de tarjetas basadas en stablecoins. Es una buena muestra de la madurez que está alcanzando el sector: después de resolver cómo pagar con cripto, toca resolver quién financia el intervalo entre el pago y la liquidación.

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Qué implica esta expansión para un usuario en España

Para alguien que utiliza criptomonedas desde España, la principal ventaja es bastante sencilla: se reduce el número de pasos necesarios para convertir un saldo cripto en dinero utilizable en la economía cotidiana.

Antes podías necesitar vender el activo, esperar a recibir euros, retirar mediante transferencia bancaria y gastar desde tu cuenta. Con determinados productos, varias de esas etapas quedan automatizadas.

Pero la comodidad puede ocultar decisiones que siguen existiendo.

1. El logotipo de Visa no valida al exchange

Este es probablemente el punto que más conviene recordar.

Que una plataforma tenga una tarjeta Visa o colabore con la compañía no significa que Visa garantice sus criptoactivos, su solvencia o su custodia.

En España, desde el 1 de julio de 2026 solo pueden prestar servicios de criptoactivos los proveedores que dispongan de la autorización correspondiente bajo MiCA, ya sea concedida por la CNMV o por otra autoridad competente de la UE y utilizada conforme al régimen europeo. La propia CNMV recomienda comprobar la entidad jurídica concreta en sus registros y en los de ESMA.

Visa y MiCA responden a preguntas diferentes:

  • Visa puede proporcionar infraestructura de pagos.
  • MiCA establece requisitos para determinados servicios sobre criptoactivos.
  • El emisor de la tarjeta puede ser incluso una entidad distinta del exchange.
  • La custodia de tus activos puede recaer en otra compañía del grupo o en un tercero.

Por eso una integración con Visa no sustituye la comprobación regulatoria. Tampoco elimina los riesgos de invertir en criptomonedas que MiCA no cubre.

2. Gastar cripto puede tener consecuencias fiscales

Una tarjeta puede conseguir que vender criptomonedas sea invisible para ti en la interfaz. Hacienda no funciona según la interfaz.

Si para pagar 100 € el sistema vende automáticamente parte de tus BTC, ETH u otro activo a euros, esa transmisión puede generar una ganancia o pérdida patrimonial por diferencia entre el valor de adquisición y el valor de transmisión.

La Agencia Tributaria establece que la venta de monedas virtuales a cambio de moneda fiduciaria puede generar una ganancia o pérdida patrimonial y aplica, entre otras reglas, el criterio FIFO para identificar unidades homogéneas adquiridas en momentos diferentes.

Por eso conviene averiguar cuándo se produce realmente la conversión. No es lo mismo recargar previamente una tarjeta con euros que realizar decenas de ventas automáticas de cripto a lo largo del mes.

La facilidad de pago puede convertirse en un dolor de cabeza fiscal si el proveedor no ofrece un historial suficientemente claro.

3. Hay que mirar el coste total, no solo la comisión de la tarjeta

Una tarjeta puede anunciar cero comisión de mantenimiento y aun así existir costes por otras vías.

Antes de utilizar una tarjeta asociada a un exchange revisaría:

Coste o condiciónPor qué importa
Conversión cripto/fiatPuede existir una comisión o un spread
Cambio de divisaImporta especialmente al pagar fuera de la zona euro
Retiradas en cajeroLos límites gratuitos pueden ser reducidos
RecompensasPueden exigir staking, suscripciones o determinados saldos
Activos admitidosNo todas las criptomonedas pueden gastarse directamente
Momento de conversiónDetermina exposición al precio y puede afectar al registro fiscal
CustodiaMientras el saldo esté en una plataforma custodial, no controlas las claves

Una recompensa del 2 % pierde bastante atractivo si entre conversión, spread y otras condiciones terminas soportando un coste comparable.

4. Comodidad y autocustodia siguen tirando en direcciones opuestas

Las tarjetas vinculadas a exchanges son un buen ejemplo del trade-off clásico de las criptomonedas.

Para gastar con facilidad necesitas integrar tus fondos con un intermediario. Para maximizar el control mediante autocustodia, normalmente quieres reducir precisamente esa dependencia.

No existe contradicción: son dos prioridades diferentes.

Si quieres entender mejor dónde cambia el riesgo, nuestra comparativa entre DEX y CEX entra en la diferencia entre delegar custodia e interactuar directamente con protocolos y wallets.

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Lo que Visa está haciendo no equivale a que “todo el mundo ya paga con cripto”

Las cifras de crecimiento impresionan, pero necesitan contexto.

Visa calculó que las tarjetas vinculadas a stablecoins procesaron aproximadamente 5.200 millones de dólares durante 2025, un crecimiento interanual del 319 %. Al mismo tiempo, aquello representaba solo alrededor del 0,04 % del volumen global de Visa.

Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez: el segmento crece muy rápido y todavía es minúsculo frente a los pagos tradicionales.

Por eso me parece más útil pensar en esta expansión como una integración de infraestructura que como una sustitución inminente de euros, cuentas bancarias o tarjetas convencionales.

La adopción puede llegar de una forma bastante poco espectacular: tú ves 25 € en una aplicación, pagas 25 € en una tienda y el comercio recibe euros. En medio, parte del movimiento de dinero puede haber utilizado una stablecoin y una blockchain sin que ninguno de los dos tenga que preocuparse por ello.

Paradójicamente, la señal de madurez de la tecnología puede ser que el usuario deje de verla.

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Qué revisaría antes de elegir un exchange por su tarjeta Visa

Yo no elegiría un exchange porque su tarjeta tenga un buen cashback o porque aparezca el logo de Visa. Antes comprobaría seis cosas:

  • Quién presta realmente el servicio cripto y si esa entidad está autorizada para operar contigo.
  • Quién emite la tarjeta, porque puede no ser la misma empresa.
  • Dónde se custodian los activos y qué ocurre si quieres retirarlos a tu propia wallet.
  • Cómo y cuándo se convierte la criptomoneda, incluyendo spread y otras comisiones.
  • Qué protección tienes ante pagos fraudulentos, devoluciones o disputas.
  • Qué documentación de operaciones puedes descargar para llevar correctamente tu fiscalidad.

Después miraría recompensas, diseño de la tarjeta y extras.

En otras palabras: la infraestructura de pago debería ser un criterio secundario sobre una base que ya sea sólida. Seguridad, costes, custodia, regulación y facilidad de retirada siguen pesando más.

Si lo que buscas es simplemente comprar y vender criptomonedas en euros, tampoco necesitas una tarjeta cripto para empezar. Puedes consultar nuestra review de Bitvavo y, si sus condiciones encajan contigo, revisar la promoción vigente para nuevos usuarios. La promoción está sujeta a requisitos de registro, verificación y actividad, por lo que conviene comprobar las condiciones que aparecen durante el alta.

La lectura importante: Visa no está apostando por el precio de las criptomonedas

La expansión de Visa se entiende mejor si olvidamos durante un momento si Bitcoin sube o baja.

Visa está construyendo infraestructura para un escenario en el que bancos, fintechs, wallets y exchanges muevan dinero a través de varios raíles a la vez: cuentas bancarias, tarjetas y también blockchains y stablecoins.

Para los exchanges, eso abre la puerta a convertirse en algo más parecido a una aplicación financiera completa. Para Visa, permite seguir estando en medio del movimiento de dinero incluso cuando parte de ese dinero se representa y liquida onchain.

Y para el usuario hay una consecuencia bastante concreta: gastar cripto será más fácil, pero no necesariamente más simple de evaluar. La conversión puede desaparecer de la pantalla, no los costes; la tarjeta puede ocultar la blockchain, no el riesgo de custodia; y Visa puede facilitar el pago, pero no convierte por sí sola a un exchange en seguro.

Ese es el verdadero significado de la expansión.

Aviso de riesgo: los criptoactivos pueden sufrir fuertes variaciones de precio y puedes perder parte o la totalidad del capital invertido. Las stablecoins también mantienen riesgos de emisor, contraparte, liquidez y pérdida de paridad. Este contenido tiene fines informativos y no constituye asesoramiento financiero.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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Su objetivo es ayudar al lector a entender qué ocurre, qué riesgos existen y cómo puede afectar cada noticia a sus activos y decisiones.

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