Van de Poppe cuestiona a quienes esperan una caída mayor
El analista neerlandés publicó el 18 de julio de 2026 un mensaje en X dirigido a quienes solo contemplan comprar bitcoin si su precio baja hasta 40.000 dólares. Su argumento parte de dos preguntas sencillas: «¿Qué pasa si eso no ocurre? ¿Cuál es el plan B?». Según Van de Poppe, una parte de esos inversores podría terminar entrando mucho más arriba si el mercado vuelve a subir y reaparece el miedo a quedarse fuera.
El analista considera que la zona próxima a 60.000 dólares puede ser una «oportunidad fenomenal» para quien trabaje con un horizonte de entre dos y cinco años. Conviene mantener la atribución: se trata de su opinión sobre el mercado, no de una confirmación de que bitcoin haya tocado fondo ni de una recomendación válida para todos los perfiles.
Bitcoin cotizaba cerca de 66.100 dólares durante la consulta realizada el 21 de julio, después de moverse durante la sesión entre aproximadamente 63.900 y 66.150 dólares. Estos precios cambian con rapidez y deben actualizarse inmediatamente antes de publicar.
La postura de Van de Poppe también muestra por qué las previsiones deben leerse con cautela. En mayo, cuando bitcoin perdió una zona de soporte situada entre 75.000 y 76.000 dólares, el propio analista veía posible un regreso hacia 60.000 dólares si el precio no recuperaba determinados niveles. Las opiniones de mercado evolucionan cuando cambian los datos; no son compromisos ni garantías.
Los 40.000 dólares siguen siendo un escenario, no una certeza
Van de Poppe no es el único analista que intenta estimar dónde terminará la corrección de bitcoin. Otros modelos han situado posibles zonas de suelo entre 46.000 y 54.000 dólares, mientras que determinados análisis técnicos han señalado niveles próximos a 39.000 dólares. También existen proyecciones que contemplan una caída hacia 38.000 dólares durante 2026.
El problema es que estos cálculos dependen de supuestos diferentes. Algunos utilizan medias móviles y retrocesos técnicos; otros se apoyan en el precio realizado, el comportamiento de los tenedores o la duración histórica de los ciclos. Todos pueden aportar contexto, pero ninguno permite conocer de antemano el mínimo exacto.
Además, utilizar ciclos anteriores como una plantilla rígida tiene limitaciones. La estructura actual del mercado incluye ETF, empresas con bitcoin en sus balances, un mayor peso institucional y mercados de derivados capaces de amplificar tanto las subidas como las caídas. La historia ayuda a formular escenarios, pero no obliga al mercado a repetir un porcentaje o una fecha concreta.
Por eso, el debate no debería reducirse a decidir quién acertará: Van de Poppe con su defensa de la zona actual o quienes esperan niveles mucho más bajos. La información útil está en entender qué tendría que ocurrir para que cada escenario gane fuerza y qué riesgo asumiría el inversor si se equivoca.

Qué significa para quien está pensando en comprar bitcoin
Esperar un precio exacto convierte la decisión en una apuesta binaria. Si bitcoin cae hasta ese nivel, el plan funciona. Si rebota antes, el inversor debe elegir entre quedarse fuera, pagar más o entrar impulsivamente después de una subida. Esta última situación es especialmente peligrosa porque transforma una estrategia aparentemente disciplinada en una reacción emocional.
Eso no significa que comprar ahora sea necesariamente la respuesta correcta. Seguir la opinión alcista de un analista sin revisar el riesgo es tan débil como esperar ciegamente una caída hasta 40.000 dólares. Bitcoin puede retroceder de nuevo, permanecer lateral durante meses o recuperar niveles superiores sin ofrecer una entrada perfecta.
Antes de tomar una decisión conviene entender qué es Bitcoin y de qué depende su precio, definir qué porcentaje máximo podría ocupar dentro de una cartera y asumir que una caída adicional puede producirse después de cualquier compra. El horizonte temporal también importa: el dinero que puede necesitarse a corto plazo no debería depender de la cotización de un activo tan volátil.
Una forma de reducir la dependencia de un único precio consiste en dividir una exposición prevista en varias operaciones realizadas bajo condiciones definidas previamente. Esta estrategia no elimina las pérdidas ni garantiza un mejor resultado, pero evita que toda la decisión dependa de acertar el mínimo. En nuestra guía sobre cómo invertir en criptomonedas explicamos otros factores que conviene revisar, como diversificación, fiscalidad, custodia y liquidez.
La plataforma elegida también forma parte del riesgo. Quien ya haya decidido operar debería comparar exchanges de criptomonedas atendiendo a comisiones, entidad legal, facilidad para retirar los activos, medidas de seguridad y condiciones aplicables en España. Un precio de entrada atractivo sirve de poco si después aparecen problemas de custodia, costes o acceso a los fondos.
La clave no está en demostrar que Van de Poppe tiene razón o que bitcoin llegará a 40.000 dólares. Está en separar una opinión pública de un plan financiero. Nadie conoce de antemano el suelo exacto, y una decisión sólida debe seguir siendo asumible tanto si el precio cae como si rebota antes de lo esperado.





