Qué mide realmente el récord de casi 15 millones de BTC
Fidelity publicó el análisis el 23 de julio de 2026 con datos de Glassnode cerrados el 5 de julio. Según la firma, la oferta de Bitcoin en manos de tenedores de largo plazo alcanzó entonces un máximo histórico: casi 15 millones de monedas no se habían movido durante un mínimo de 155 días.
La cifra necesita una precisión importante. No significa que existan 15 millones de personas, cuentas o monederos distintos. Glassnode emplea una clasificación estadística basada en la antigüedad de las monedas y sitúa alrededor de los 155 días el umbral a partir del cual resulta históricamente menos probable que vuelvan a gastarse. Una misma persona puede controlar varias direcciones y una entidad puede custodiar fondos de numerosos usuarios.
El umbral tampoco es una declaración de intenciones. Un bitcoin puede incorporarse a esta categoría simplemente porque envejece sin transferirse, sin que exista una nueva compra. Aun con esa limitación, casi 15 millones de BTC equivalen a más del 70% del límite máximo de 21 millones establecido por el protocolo. Conviene distinguir entre cuántos bitcoins hay en circulación y cuántos permanecen temporalmente inmóviles.
Por qué importa para la oferta y el precio de Bitcoin
Cuando una proporción elevada de monedas no se mueve, puede haber menos oferta disponible de forma inmediata. Esto podría amplificar una subida si aparece demanda suficiente, porque compradores y vendedores compiten por una cantidad menor de BTC líquidos. Sin embargo, el mecanismo no garantiza nada: si la demanda se debilita, la escasez aparente no impide que el precio siga cayendo.
Fidelity añade otro dato relevante. Cerca del 40% de la oferta clasificada como de largo plazo estaba en pérdidas no realizadas en la fecha del análisis. Es decir, el precio de mercado era inferior al valor estimado de adquisición de esas monedas. Aun así, la mayoría no había cambiado de manos, algo que la firma interpreta como una posible señal de convicción. El matiz es que los modelos on-chain estiman costes y movimientos, pero no conocen las motivaciones de cada propietario.
A la hora de redactar, Bitcoin cotizaba alrededor de 65.100 dólares. La variación diaria no puede atribuirse a esta métrica, que utiliza una fotografía de comienzos de julio y refleja una tendencia más lenta. Para comprender por qué sube o baja Bitcoin, también hay que observar la demanda al contado, los flujos institucionales, la liquidez y el apalancamiento.

El récord no confirma que Bitcoin haya marcado suelo
El propio análisis de Fidelity evita presentar el dato como una certeza. La firma señala que varias métricas on-chain se acercan a niveles asociados históricamente con suelos de ciclo, pero reconoce que todavía no puede saberse si el mercado ha alcanzado un punto de giro definitivo.
Esta diferencia es esencial. Una señal que apareció cerca de mínimos anteriores no obliga a que el patrón se repita. La oferta de largo plazo puede aumentar durante una caída porque las monedas van superando el umbral de 155 días. Al mismo tiempo, el precio puede continuar bajo presión si no entra suficiente demanda o si otros participantes siguen vendiendo. Glassnode confirma que las monedas que cruzan ese umbral pasan a computar como oferta asumida de largo plazo.
La categoría también puede reducirse cuando esos bitcoins vuelven a moverse. Un máximo de inactividad no bloquea los activos ni elimina la posibilidad de que cambien de custodia o lleguen al mercado más adelante. El dato informa sobre el comportamiento pasado de la oferta, no garantiza su comportamiento futuro. La guía sobre qué es Bitcoin y cómo funciona permite separar su emisión limitada, la oferta ya creada y la cantidad realmente disponible para negociar.
Qué debería vigilar ahora quien tiene o sigue Bitcoin
La utilidad de la métrica no está en convertirla en una señal de compra o venta, sino en observar cómo evoluciona junto a otros indicadores. Si la oferta de largo plazo permanece elevada mientras mejora la demanda al contado, la menor disponibilidad de monedas podría ganar importancia. Si empieza a caer con fuerza, indicaría que una parte de esa cohorte vuelve a mover sus BTC, aunque tampoco demostraría automáticamente una venta.
También conviene observar la proporción de monedas en pérdidas, el volumen negociado, los flujos de productos institucionales y el apalancamiento. Ningún indicador explica por sí solo el mercado, pero su combinación ayuda a diferenciar una recuperación respaldada por demanda de un rebote más frágil.
Para el lector en España, esta investigación no cambia ninguna norma, servicio ni condición de custodia. Es una lectura global de la cadena de Bitcoin. Su utilidad consiste en explicar cuánto BTC permanece inactivo y cómo esa concentración puede influir en la liquidez. La guía para invertir en criptomonedas amplía los riesgos de volatilidad, custodia, costes y pérdida.
El récord detectado por Fidelity refuerza la idea de que una gran parte de la oferta no está reaccionando a corto plazo, incluso con muchas monedas en pérdidas. Es una posible señal de convicción, no una confirmación de suelo. La lectura ganará fuerza únicamente si aparece acompañada de demanda sostenida y menor fragilidad en el mercado.





