La capitulación pierde intensidad, pero el suelo no está confirmado
La afirmación de que la capitulación aún está por delante resulta demasiado rotunda con los datos disponibles. El informe más reciente de Glassnode señala que las pérdidas realizadas por los tenedores de largo plazo han comenzado a descender después de alcanzar un máximo dentro de este ciclo. Es una señal favorable, aunque un único giro no basta para concluir que la presión vendedora se ha agotado.
La capitulación se produce cuando inversores que han soportado una caída prolongada terminan vendiendo con pérdidas. Suele aparecer en fases avanzadas de un mercado bajista, pero no siempre adopta la forma de una caída vertical. También puede desarrollarse durante meses de precios laterales, ventas graduales y pérdida de interés.
Glassnode detectó además una absorción amplia de la oferta vendida durante los mínimos de junio. Dicho de forma sencilla: aparecieron compradores cuando el mercado estaba bajo presión. Esto reduce el riesgo de una caída inmediata por falta total de demanda, pero no demuestra que haya comenzado una tendencia alcista sostenible.
El nivel importante está ahora alrededor de los 69.000 dólares, donde se sitúa el coste medio aproximado de los compradores de corto plazo. Muchos de estos inversores continúan en pérdidas y pueden aprovechar una recuperación hacia su precio de entrada para vender. Por eso, superar momentáneamente esa zona tendría menos valor que mantenerse por encima con volumen y compras reales en el mercado al contado.
Quien necesite más contexto sobre estas fases puede revisar qué es un criptoinvierno y cómo se diferencia una caída temporal de un deterioro más prolongado del mercado.
Los ETF frenan las salidas, pero todavía no confirman el regreso institucional
Los ETF estadounidenses de Bitcoin al contado ofrecen una imagen parecida: la presión ha mejorado, aunque los flujos siguen siendo irregulares. Según los datos recopilados por Farside Investors, el conjunto de fondos registró salidas netas de 424,7 millones de dólares el 13 de julio, seguidas de entradas de 181,1 millones el día 14 y de 107,7 millones el día 15. El saldo de esas tres sesiones continuaba siendo negativo en 135,9 millones.
Dos jornadas positivas no bastan para hablar de una vuelta sostenida del capital institucional. La lectura prudente es que los reembolsos se han moderado, pero los compradores todavía no han recuperado el control de forma clara. Además, estos datos corresponden exclusivamente a los ETF negociados en Estados Unidos y no representan toda la demanda mundial de Bitcoin.
El mercado de derivados también muestra cierta relajación. Parte de las coberturas bajistas se está cerrando y la volatilidad implícita permanece comprimida, pero Glassnode advierte de que la demanda al contado continúa siendo insuficiente. Un mercado con poca volatilidad no es necesariamente un mercado con poco riesgo: puede estar acumulando presión antes de un movimiento más amplio, cuya dirección no está confirmada.
Conviene mirar más allá de los flujos diarios. Un ETF puede recibir dinero durante una sesión y sufrir salidas en la siguiente. Para que este canal respalde de verdad un cambio de tendencia serían necesarias entradas netas más constantes, acompañadas por volumen al contado y una mejora de la estructura del precio.

Qué tendría que cambiar para cerrar el mercado bajista
La primera confirmación sería que Bitcoin recuperase la zona cercana a los 69.000 dólares y consiguiera mantenerse por encima. No se trata de un nivel mágico, sino de una referencia que permite comprobar si los compradores recientes dejan de estar atrapados en pérdidas y si la demanda puede absorber las ventas que aparezcan al recuperar el punto de equilibrio.
La segunda señal sería que las pérdidas realizadas por los tenedores de largo plazo continuasen disminuyendo. Si estas ventas volvieran a acelerarse, significaría que parte de los inversores con más tiempo en el mercado sigue perdiendo confianza. El último informe muestra una mejora inicial, pero reconoce que una nueva perturbación podría reactivar la capitulación.
La tercera confirmación debería llegar de las compras al contado y de unos flujos de ETF más sostenidos. Sin esa demanda, el rebote puede quedarse en una recuperación dentro de una estructura bajista. El informe anterior de Glassnode, publicado el 8 de julio, situaba el precio realizado de Bitcoin cerca de los 53.000 dólares. Esa referencia representa el coste medio de adquisición registrado en la cadena y funciona como una posible zona inferior del mercado, no como una predicción ni como un objetivo inevitable.
Esto tampoco significa que Bitcoin tenga que sufrir otra caída brusca para completar el suelo. La capitulación puede terminar mediante tiempo y desgaste, sin un desplome final claramente reconocible. Intentar adivinar el mínimo exacto suele confundir una posibilidad con una certeza.
Para quien ya tenga exposición, el punto importante es separar una recuperación del precio de un cambio de tendencia confirmado. Quien esté estudiando el activo puede consultar cómo funciona Bitcoin, revisar los riesgos y ventajas de invertir en criptomonedas y entender el proceso descrito en la guía sobre cómo invertir en criptomonedas desde España.
Bitcoin ha pasado de una fase de presión vendedora creciente a otra de estabilización incipiente. El bear market podría encontrarse en una etapa avanzada, pero todavía no hay pruebas suficientes para darlo por terminado ni para asegurar que queda una gran capitulación por delante.
Las referencias más útiles son concretas: la reacción alrededor de los 69.000 dólares, la continuidad de las pérdidas de los tenedores de largo plazo, la demanda al contado y la tendencia de los ETF. Hasta que estas señales coincidan, el suelo seguirá siendo una hipótesis en construcción.





