Sequans cierra una salida anunciada en mayo
La tecnológica francesa Sequans Communications (NYSE: SQNS) comunicó el 24 de septiembre de 2026 que había vendido los 314 BTC que conservaba al cierre de junio. Ya no mantiene criptomonedas en su balance y vuelve a concentrarse en semiconductores. La compañía no concreta las fechas ni los precios de esas ventas: el anuncio no acredita una operación ejecutada íntegramente ese día.
El giro había empezado meses antes. El 28 de mayo anunció que había amortizado toda la deuda convertible pendiente emitida en julio de 2025 mediante la venta de parte de sus bitcoins. Entonces conservaba unos 658 BTC y ya había decidido venderlos progresivamente y abandonar la estrategia de tesorería. La novedad de septiembre es la culminación de ese proceso, no su inicio.
En octubre de 2025 había llegado a declarar 3.234 BTC, con una inversión neta cercana a 377,2 millones de dólares. Esa cifra muestra la escala del cambio, pero no permite calcular por sí sola cuánto ganó o perdió con el conjunto de operaciones. Para eso harían falta todos los ingresos por ventas, los costes y las condiciones de financiación.
Las cuatro excepciones y el límite del dato
El análisis de DWF Ventures, publicado el 24 de septiembre, toma datos de Blockworks del día 21. Abarca las 20 mayores tesorerías de su muestra por valor de criptoactivos, no solo Bitcoin. Las cuatro excepciones eran Bit Digital (1,49), Strive (1,21), Hyperliquid Strategies (1,17) y BitMine (1,02).
Son múltiplos mNAV: capitalización bursátil —el valor de todas sus acciones en bolsa— dividida entre valor de las criptomonedas. Más de uno indica prima; menos, descuento. Pero DWF no incorpora deuda ni acciones preferentes al cálculo. No equivale, por tanto, al patrimonio que quedaría disponible para el accionista después de pagar las obligaciones de la empresa.
Un ejemplo ayuda a separar ambas cosas. Una sociedad hipotética con 100 millones de euros en criptomonedas, 40 millones de deuda y una capitalización de 80 millones mostraría un mNAV de 0,8 con esa fórmula. Sin otros activos ni pasivos, su patrimonio neto sería de 60 millones. El descuento frente a las monedas no sería un descuento frente al valor neto. No es el balance de ninguna compañía.
Por qué la prima alimentaba las compras
El mecanismo financiero explica por qué importa. Cuando una empresa vende nuevas acciones por encima del valor de sus criptomonedas por título, puede destinar el dinero captado a comprar más monedas y elevar las reservas por acción. Galaxy Research describió esta dinámica en julio de 2025. Es distinta de una simple subida de Bitcoin.
Si desaparece ese sobreprecio, emitir acciones para seguir acumulando deja de ofrecer la misma ventaja. Y hacerlo con descuento puede reducir las criptomonedas que corresponden a cada título, aunque las reservas totales aumenten. Más BTC en el balance no significa necesariamente más BTC por acción. La participación porcentual de los socios anteriores también disminuye cuando se emiten nuevas acciones para otros inversores.
Esto puede frenar nuevas compras financiadas en bolsa. No obliga, por sí solo, a vender las reservas existentes: esa presión dependerá de vencimientos, garantías, liquidez y gastos. En Sequans, además, la decisión de salir estaba comunicada desde mayo. No hay base para atribuirla al informe de DWF ni para presentar ambos hechos como una venta coordinada del sector.
Tener acciones no equivale a tener Bitcoin
Sequans aporta otro matiz. El 23 de septiembre informó de un aviso del NYSE, recibido el día 14, por incumplir requisitos de cotización: su capitalización media durante 30 sesiones y su patrimonio neto estaban por debajo de 50 millones de dólares, cada uno. El aviso no supone una exclusión inmediata de cotización. Es un riesgo empresarial adicional, distinto del precio de Bitcoin.
Salir de Bitcoin tampoco elimina todas sus obligaciones: el comunicado de cierre conserva una excepción para la deuda vinculada a proyectos de I+D financiados por gobiernos. Para quien sigue la compañía desde España, la exposición pasa a depender de su negocio y su balance; no de una reserva de BTC que ya no existe.
Para quien tiene Bitcoin directamente, estos datos no permiten anticipar una caída ni demostrar que la venta haya movido el mercado. Para el accionista de una tesorería, importan las reservas por título, la deuda y las condiciones de financiación. La diferencia es fundamental: una empresa que acumula criptomonedas añade decisiones y obligaciones que no aparecen en el precio del token.








