El fabricante de semiconductores, cotizado en la Bolsa de Nueva York con el símbolo SQNS, confirma que ya no conserva criptomonedas. Según su comunicado, únicamente mantiene deuda ligada a proyectos de investigación y desarrollo financiados por organismos públicos.
De acumular bitcoin a vender la reserva
El 8 de julio de 2025, Sequans comunicó el cierre de una operación anunciada por 384 millones de dólares. Combinaba 195 millones vinculados a una colocación de capital y 189 millones de principal de deuda convertible: financiación que podía transformarse en acciones y estaba respaldada por garantías. No fue, por tanto, una apuesta financiada íntegramente con dinero prestado.
El 3 de octubre de 2025, la reserva alcanzaba 3.234 BTC, con una inversión aproximada de 377,2 millones de dólares y un coste medio de 116.643 dólares por moneda, incluidas comisiones. Un mes después, Sequans anunció la venta de 970 BTC para reducir a la mitad aquella deuda, hasta 94,5 millones.
El cambio de estrategia quedó formalizado el 28 de mayo de 2026. La empresa canceló todos los convertibles restantes mediante ventas de bitcoin y conservó 658 BTC libres de garantías. Anunció que abandonaba la tesorería cripto y vendería el resto progresivamente. La deuda convertible ya estaba amortizada antes de la última salida.
La deuda redujo el margen para esperar
Una reserva comprada con recursos propios no tiene las mismas exigencias que otra respaldada por financiación. Si los bitcoins sirven como garantía, una caída de su valor reduce la cobertura del préstamo, pero no rebaja automáticamente el principal pendiente. La posibilidad de esperar una recuperación depende también de los contratos y de la caja disponible. En noviembre, la propia Sequans explicó que amortizar deuda eliminaba determinadas restricciones contractuales.
La presión financiera estaba documentada. El informe anual de 2025, presentado el 11 de mayo de 2026, recogía una incertidumbre material que podía generar dudas significativas sobre la continuidad de Sequans. Sus previsiones dependían, entre otros factores, del crecimiento de ingresos y de las ventas de bitcoin.
Aquella advertencia es importante, pero no equivale a una declaración de quiebra. Además, precede a la cancelación de los convertibles. La documentación permite hablar de necesidades de liquidez y reducción de deuda; no demuestra que la última venta evitara por sí sola una insolvencia inminente.
Las pérdidas contables no son el balance final
Las cifras necesitan una lectura cuidadosa. Los resultados preliminares no auditados publicados el 4 de agosto registran pérdidas netas por ventas de bitcoin de 11,7 millones de dólares en el primer trimestre de 2026. En el segundo trimestre, esa misma partida mostró una ganancia neta de 5,3 millones, no una pérdida.
Además, entre enero y junio la compañía reconoció 32,3 millones de dólares en deterioros del valor de sus activos digitales. Un deterioro es una reducción de su valoración contable; no equivale necesariamente a una venta ni a una salida de efectivo.
Sequans contabilizaba el bitcoin al coste, sujeto a deterioros. Por eso, una venta puede arrojar una ganancia frente a un valor contable previamente rebajado y seguir dejando pérdidas respecto al precio de compra original. Confundir ambas referencias distorsiona el resultado.
El anuncio de salida no detalla el precio de las últimas ventas ni ofrece una conciliación del resultado acumulado de toda la estrategia. El balance económico definitivo sigue pendiente de verificar. Tampoco sería correcto atribuir al bitcoin todas las pérdidas de una empresa con actividad industrial y costes financieros.
Qué cambia para el accionista y para quien tiene bitcoin
La exposición a través de una cotizada añade riesgos que no aparecen al mirar únicamente la criptomoneda: deuda, necesidades del negocio y posibles ampliaciones de capital que reduzcan la participación de los accionistas existentes. La cotización de una empresa con bitcoin no tiene por qué replicar su precio. La financiación utilizada por Sequans muestra por qué esa diferencia importa.
Sequans afronta, además, otro frente bursátil. El 23 de septiembre informó de un aviso del NYSE recibido el día 14: su capitalización media durante 30 sesiones y su patrimonio neto estaban por debajo de 50 millones de dólares, incumpliendo los requisitos correspondientes de permanencia.
El aviso no implica una exclusión inmediata. La empresa dispone de 90 días desde su recepción para presentar un plan y, si se acepta, de nueve meses desde la notificación para recuperar el cumplimiento. Es un riesgo para sus valores cotizados, no una medida contra Bitcoin.
Para quien mantiene BTC directamente, estos comunicados no aportan datos que permitan atribuir a las ventas de Sequans un movimiento concreto del mercado. Sin las fechas y condiciones de ejecución de las operaciones, la confirmación de una venta no basta para medir su efecto sobre el precio.
El caso deja un criterio útil: no basta con contar los bitcoins de una empresa. También importa cómo los financia, qué obligaciones debe atender y cuánta liquidez conserva cuando necesita dinero.








