Un grupo de 54 entidades quiere pasar de los pilotos al mercado real
El impulso está coordinado por Chris Woolard, nombrado por el Gobierno británico como responsable de mercados digitales mayoristas. Según el Financial Times, el grupo de trabajo reúne a 54 entidades, entre ellas BlackRock, Barclays, JPMorgan, Morgan Stanley, UBS, Coinbase y Circle. Su hoja de ruta inicial plantea avanzar durante los próximos doce meses en aplicaciones concretas, en lugar de limitarse a nuevos experimentos.
Conviene matizar el estado del proyecto. El mandato publicado por el Tesoro británico exigía una primera planificación en julio de 2026, pero el informe completo sobre adopción e interoperabilidad de la tecnología de registros distribuidos está previsto para julio de 2027. No estamos ante una transformación terminada, sino ante una estrategia que empieza a concretar pruebas, reglas e infraestructuras.
El Banco de Inglaterra y la Autoridad de Conducta Financiera, la FCA, ya habían presentado en mayo una visión conjunta para los mercados mayoristas tokenizados. Su iniciativa se centra principalmente en bonos, acciones y participaciones de fondos representados en registros digitales. Además, 16 empresas han superado la primera fase del Digital Securities Sandbox y trabajan para emitir o liquidar activos tokenizados en un entorno regulado.
Uno de los casos de uso prioritarios es el mercado de repos, operaciones de financiación a corto plazo garantizadas con activos. La idea es demostrar que un título tokenizado puede entregarse como garantía, convertirse en liquidez y liquidarse con menos pasos manuales. El plan también busca avanzar con DIGIT, el proyecto británico para emitir deuda pública mediante infraestructura digital.
Qué significan realmente los 44.000 millones de dólares
La cifra original del estudio de Barclays y PwC es hasta 33.000 millones de libras de producción económica anual en 2035. Los aproximadamente 44.000 millones de dólares difundidos en titulares son una conversión de esa estimación, no una inversión ya comprometida ni dinero que vaya a entrar directamente en el mercado de criptomonedas.
Tampoco es una previsión garantizada. El cálculo intenta medir cuánto podría crecer la economía si la tokenización reduce costes de financiación y transacción, acelera las liquidaciones, disminuye errores y permite utilizar el capital de forma más eficiente. El propio informe señala que los beneficios aumentarían si la adopción internacional también avanza y el Reino Unido consigue ocupar una posición relevante en esa nueva infraestructura.
La clave está en no confundir tokenización con una subida de Bitcoin, Ethereum o cualquier otro criptoactivo. La tecnología puede utilizar una blockchain o un registro distribuido, pero el activo representado puede ser un bono público, una acción, una participación de un fondo, deuda empresarial o incluso documentación vinculada a una operación inmobiliaria.
Por tanto, esos 33.000 millones de libras no son una previsión sobre la capitalización del mercado cripto. Son una estimación de productividad y actividad económica. Un bono tokenizado sigue dependiendo de la solvencia de su emisor; un fondo tokenizado mantiene su riesgo de mercado; y una liquidación más rápida no elimina automáticamente el riesgo de liquidez o de contraparte.

Cómo puede afectar al inversor y qué riesgos siguen abiertos
Para las instituciones británicas, la consecuencia más cercana puede ser una reducción del tiempo necesario para emitir, negociar, aportar como garantía y liquidar determinados activos. Una infraestructura compartida también podría reducir reconciliaciones entre bases de datos que actualmente no se comunican bien. La FCA y el Banco de Inglaterra consideran que este cambio puede mejorar eficiencia y resiliencia, aunque reconocen que todavía hace falta mayor claridad sobre regulación, garantías y sistemas de liquidación.
Para un inversor particular residente en España, el efecto inmediato es mucho más limitado. La iniciativa afecta al Reino Unido y está orientada principalmente a mercados mayoristas. No crea por sí misma un nuevo producto disponible en España, no concede derechos de acceso y no constituye una autorización bajo MiCA, que pertenece al marco regulatorio de la Unión Europea. La protección aplicable dependerá del producto, el emisor, el intermediario y la jurisdicción contractual concreta.
También existen riesgos que no desaparecen al trasladar un activo a una blockchain. Barclays y PwC mencionan la fragmentación de mercados, la estabilidad financiera, la resiliencia operativa y la confianza del consumidor. A estos problemas se añaden la interoperabilidad entre diferentes redes, la ciberseguridad, la gestión de claves, los errores en contratos inteligentes y la necesidad de que el dinero utilizado para liquidar las operaciones sea compatible con los activos tokenizados.
Los próximos indicadores importantes serán las operaciones que lleguen realmente a producción dentro del sandbox, la evolución del bono digital británico, el uso de activos tokenizados como garantía y la publicación de las siguientes hojas de ruta regulatorias. Hasta entonces, la estimación de 44.000 millones de dólares sirve para medir el tamaño potencial de la apuesta, pero no confirma que el beneficio vaya a materializarse.
El cambio relevante no es que el Reino Unido haya creado una nueva criptomoneda. Es que bancos, gestoras, infraestructuras de mercado y reguladores están intentando integrar la tecnología de registros distribuidos en el funcionamiento cotidiano de los mercados financieros. La cifra llama la atención; la verdadera prueba será comprobar si las operaciones resultan más baratas, seguras e interoperables cuando abandonen los pilotos.





