Un grupo de 54 firmas para pasar de las pruebas al mercado real
El Reino Unido ha puesto en marcha un programa de trabajo en el que participan algunos de los principales bancos, gestoras, mercados e infraestructuras financieras del mundo. Además de BlackRock, Goldman Sachs, J.P. Morgan y Morgan Stanley, la lista incluye a Barclays, HSBC, Coinbase, Circle, DTCC, Ripple, UBS, State Street, Kraken y Deutsche Bank, entre otras entidades.
El proyecto está dirigido por Chris Woolard, responsable de mercados digitales mayoristas nombrado por el Tesoro británico, y cuenta con el apoyo de la City of London Corporation. Durante los próximos 12 meses, nueve grupos de acción trabajarán en casos de uso reales, estándares comunes y obstáculos regulatorios, jurídicos y operativos.
Conviene separar el anuncio de lo que todavía no ha ocurrido. No estamos ante la aprobación de una nueva ley, el lanzamiento inmediato de un producto para particulares ni una inversión conjunta de estas empresas. Es un programa coordinado para probar cómo pueden utilizarse registros distribuidos —la tecnología DLT que también está detrás de muchas redes blockchain— en los mercados financieros profesionales. El calendario oficial contempla un informe completo sobre adopción e interoperabilidad para julio de 2027.
El primer objetivo será tokenizar operaciones repo y garantías
La primera prueba se centrará en una operación repo de principio a fin. Un repo es una financiación a corto plazo en la que una entidad entrega valores como garantía y se compromete a recomprarlos posteriormente. Es una pieza fundamental del sistema financiero porque permite obtener liquidez utilizando bonos u otros activos como respaldo.
La propuesta consiste en representar esos activos mediante tokens y ejecutar sobre infraestructura digital los distintos pasos de la operación. El objetivo es comprobar si la tecnología puede acelerar la liquidación, facilitar el movimiento de las garantías y reducir procesos manuales, sin perder los controles legales, prudenciales y de prevención del blanqueo.
El programa también incluye la emisión primaria de activos, fondos tokenizados, sistemas de pago para mercados digitales, interoperabilidad entre plataformas y el desarrollo de DIGIT, el proyecto británico para emitir deuda pública en formato digital. El Banco de Inglaterra trabaja, además, en la posibilidad de admitir equivalentes tokenizados de determinados activos como garantía en sus operaciones.
Esto es importante porque una blockchain aislada sirve de poco en un mercado donde intervienen bancos, custodios, cámaras de compensación, gestoras y bancos centrales. La prueba real será si un activo puede pasar de una infraestructura a otra manteniendo su validez jurídica, su trazabilidad y la certeza de quién es su propietario.

Por qué importa para el mercado cripto
La participación de estas entidades no significa que BlackRock, Goldman Sachs o Morgan Stanley estén respaldando una criptomoneda concreta. Tampoco demuestra que Bitcoin o Ethereum vayan a beneficiarse en precio. La noticia relevante es otra: algunas de las mayores instituciones financieras están tratando la tokenización como una posible infraestructura de mercado, no solo como un experimento tecnológico.
Tokenizar consiste en crear una representación digital de un activo —por ejemplo, una acción, un bono o una participación en un fondo— sobre un registro distribuido. En teoría, esto puede permitir operaciones más rápidas, automatizar ciertas condiciones y ampliar los horarios de liquidación. La FCA y el Banco de Inglaterra consideran que ofrece oportunidades de eficiencia y resiliencia, pero también reconocen que las empresas necesitan claridad sobre custodia, tratamiento prudencial, garantías y medios de pago.
Para el ecosistema cripto, el paso de los pilotos a operaciones reales puede favorecer a proveedores de custodia, análisis blockchain, infraestructura, interoperabilidad y cumplimiento normativo. Sin embargo, usar tecnología blockchain no convierte automáticamente un activo tradicional en una criptomoneda ni traslada valor a los tokens públicos existentes.
El comunicado oficial acompaña el plan con estimaciones muy ambiciosas sobre el tamaño futuro de los activos tokenizados y su posible aportación a la economía británica. Esas cifras dependen de que la adopción alcance una escala considerable y de que el Reino Unido mantenga una posición relevante frente a otros centros financieros. Deben leerse como escenarios condicionados, no como beneficios ya conseguidos.
Qué significa para un inversor en España y qué riesgos permanecen
El efecto directo para un particular residente en España es limitado por ahora. El programa pertenece al mercado mayorista del Reino Unido y no modifica por sí solo las normas españolas o europeas ni abre el acceso inmediato a estos instrumentos. Para que un producto tokenizado llegue a inversores españoles tendría que cumplir las reglas de distribución, autorización y comercialización que correspondan en cada caso.
También conviene evitar la idea de que tokenizar un activo elimina sus riesgos. El inversor sigue necesitando saber qué derecho jurídico representa el token, quién custodia el activo original, cómo puede recuperarlo, dónde existe liquidez y qué ocurre si falla una plataforma. A ello se suman los riesgos de ciberseguridad, errores operativos, incompatibilidad entre sistemas y dependencia de intermediarios.
La FCA y el Banco de Inglaterra prevén que las infraestructuras tradicionales y tokenizadas convivan durante un periodo prolongado. Eso puede generar eficiencia, pero también duplicar procesos y obligar a conectar sistemas con reglas diferentes. Un activo tokenizado no es necesariamente más líquido, barato o seguro por el simple hecho de estar registrado mediante DLT.
La señal que merece atención no es una promesa de rentabilidad, sino el avance hacia pruebas con operaciones reales. Los próximos hitos serán comprobar si se ejecuta el repo tokenizado completo, cómo evoluciona la emisión de DIGIT y qué tratamiento reciben estos activos como garantía. Ahí se verá si el proyecto cambia de verdad la infraestructura financiera o permanece en una nueva ronda de pilotos.





