Qué propone realmente BIP-110
Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, publicó el 18 de julio un extenso documento titulado “110 razones por las que BIP-110 es una mala idea”. Su crítica se dirige contra una propuesta conocida como Reduced Data Temporary Softfork, diseñada para restringir durante aproximadamente un año algunas formas de almacenar datos arbitrarios en Bitcoin.
Conviene aclarar el concepto de “limpieza”. BIP-110 no eliminaría transacciones ni modificaría el historial existente de Bitcoin. Lo que haría sería endurecer temporalmente las condiciones que deben cumplir determinadas operaciones futuras para ser consideradas válidas por los nodos que apliquen las nuevas reglas.
La propuesta introduce siete restricciones de consenso. Entre ellas aparecen límites al tamaño de algunos campos de datos, un máximo de 83 bytes para las salidas OP_RETURN y restricciones sobre determinados usos de Taproot y los datos incluidos en las transacciones. Los fondos creados antes de la activación quedarían, en términos generales, protegidos por una cláusula de antigüedad.
Para entender la diferencia entre el activo, la red y su registro público puede consultarse la guía de Finantres sobre blockchain. En este caso no se está discutiendo el precio de BTC ni una función de un exchange, sino qué operaciones debería aceptar la propia red de Bitcoin.
Los partidarios de BIP-110 consideran que las inscripciones, Ordinals y otros usos no monetarios ocupan espacio en los bloques, elevan los recursos necesarios para operar un nodo y pueden encarecer los pagos. Su tesis es que Bitcoin debería concentrarse en ser dinero resistente a la censura y no una plataforma general para almacenar archivos.
La documentación de la propia propuesta reconoce, no obstante, que el cambio rompe deliberadamente los usos relacionados con el almacenamiento de datos. También admite que, aunque se ha intentado preservar la actividad monetaria conocida, no puede descartarse que alguna construcción legítima todavía no identificada quede afectada.
Por qué Michael Saylor considera más peligroso el remedio
La objeción principal de Saylor no es que todos los datos incluidos en Bitcoin sean útiles. Su argumento es que las reglas de consenso no pueden distinguir con seguridad entre spam y una aplicación legítima.
Una cadena de bloques puede comprobar tamaños, firmas y condiciones técnicas, pero no la intención de quien envía una transacción. Los mismos bytes pueden representar una imagen, una prueba criptográfica, información de autenticación, un sistema de custodia o una aplicación que todavía no existe.
Por eso Saylor sostiene que utilizar el consenso para prohibir una categoría de actividad crea un precedente que podría emplearse en el futuro contra herramientas de privacidad, nuevos modelos de custodia u otros desarrollos. En su formulación, “la cura propuesta es más peligrosa que el problema”.
También cuestiona el sistema de activación. BIP-110 plantea un umbral del 55% de los bloques de un periodo de 2.016 bloques, frente al 95% utilizado en el despliegue estándar de BIP9. La especificación incluye además un periodo de señalización obligatoria antes de una posible activación en torno al bloque 965.664, previsto aproximadamente para septiembre de 2026.
Para Saylor, un umbral inferior puede aumentar el riesgo de que distintos grupos de nodos y mineros apliquen reglas incompatibles. Eso no significa que Bitcoin vaya a dividirse necesariamente, pero sí abre un escenario que exchanges, custodios y empresas tendrían que gestionar con especial cuidado.
Su alternativa consiste en dejar que las comisiones, las políticas individuales de retransmisión y las decisiones de los mineros regulen la demanda de espacio. Así, una operación que pague una comisión suficiente podría incluirse sin que el protocolo tenga que decidir si su finalidad es aceptable.
La posición contraria también tiene una lógica reconocible. Los defensores de BIP-110 creen que esperar a que el mercado de comisiones resuelva el problema puede trasladar costes innecesarios a los usuarios y a quienes mantienen nodos. El conflicto real no es solo si existe spam, sino dónde deben establecerse los límites: en las políticas voluntarias de cada participante o en las reglas compartidas por toda la red.

Qué significa para quien tiene Bitcoin
Por ahora, no existe un cambio inmediato para los propietarios de BTC. BIP-110 figura como una propuesta completa dentro del repositorio de mejoras de Bitcoin, pero ese estado describe la madurez de su documentación técnica; no significa que haya sido aprobada o activada por la red. La versión 1.0.0 pasó a estado “Complete” el 25 de junio de 2026.
A las 16:05 UTC del 20 de julio, el monitor público registraba una señalización del 0,84%, con 11 bloques favorables de los 1.305 analizados en el periodo abierto. El objetivo para una activación anticipada es del 55%, equivalente a 1.109 bloques dentro de un periodo completo. El apoyo observable se encontraba, por tanto, muy lejos de ese umbral en el momento de redactar.
Esto tampoco obliga a mover bitcoin, cambiar de wallet o vender activos. La propuesta afirma que los usos monetarios conocidos seguirían funcionando y que las monedas procedentes de salidas anteriores a la activación quedarían exentas de las nuevas restricciones. No obstante, cualquier usuario que dependa de transacciones avanzadas o prefirmadas debería seguir las comunicaciones de los desarrolladores de su software.
El riesgo relevante para el inversor es principalmente de coordinación. Si el proceso de activación ganara apoyo sin un consenso amplio, podrían aparecer incompatibilidades entre nodos, mineros, wallets y plataformas. En un escenario extremo, los exchanges podrían suspender temporalmente depósitos o retiradas mientras determinan qué cadena reconocer. Es una posibilidad técnica, no un hecho que esté ocurriendo ahora.
Esta discusión tampoco depende de la normativa española ni de MiCA. Se trata de un cambio potencial en el protocolo global de Bitcoin y afectaría a la red con independencia del país del usuario.
Quien necesite repasar cómo funcionan los nodos, la minería y las reglas de consenso puede ampliar el contexto en la guía completa de Bitcoin de Finantres. La clave está en separar la influencia pública de Saylor de la capacidad real para decidir: su posición puede pesar en el debate, pero no aprueba ni bloquea por sí sola una modificación de Bitcoin.
BIP-110 sigue lejos de demostrar un apoyo suficiente. Lo importante ahora no es anticipar una división de la red, sino vigilar la señalización de los mineros, las versiones de software adoptadas y las decisiones de exchanges y custodios antes de la ventana prevista de activación.





