Bitcoin mira al suelo del ciclo, pero la señal más alcista admite otra lectura

El Puell Multiple y los holders no confirman por sí solos el suelo de Bitcoin.
El Puell Multiple y los holders no confirman por sí solos el suelo de Bitcoin.

Bitcoin cotizaba alrededor de 64.600 dólares en el momento de la consulta. El análisis que ha activado el debate, publicado el 14 de julio de 2026, señalaba dos posibles indicios de suelo: el deterioro de los ingresos de los mineros y un supuesto récord de 16,75 millones de BTC en manos de holders a largo plazo.

La lectura parece coherente a primera vista: los mineros soportan más presión mientras una parte creciente de la oferta permanece inmóvil. El problema es que ninguna de las dos métricas permite saber por sí sola si Bitcoin ya ha marcado su mínimo. Una de ellas tampoco demuestra necesariamente que se estén produciendo compras nuevas.

El Puell Multiple todavía no confirma una capitulación minera

El Puell Multiple compara el valor diario en dólares de los nuevos bitcoin emitidos con la media móvil de los 365 días anteriores. Una lectura baja refleja que los ingresos de los mineros están deprimidos respecto a su promedio anual, una situación que puede aumentar el estrés financiero de los operadores menos eficientes.

La zona inferior a 0,5 suele emplearse como referencia para identificar fases de presión extrema sobre la minería y ha coincidido con mínimos importantes en ciclos anteriores. No obstante, el último valor visible en Glassnode era de 0,7615, actualizado aproximadamente 24 horas antes de la consulta. Está por debajo de su media histórica, pero mantiene una distancia relevante frente al umbral de 0,5.

Esto importa porque el análisis original describía el indicador como situado poco por encima de 0,5. La diferencia puede responder al momento de corte, a la actualización del gráfico o al movimiento del precio, pero obliga a conservar el matiz: el Puell Multiple muestra presión sobre los ingresos mineros, no una señal completa de capitulación ni una fecha para el suelo. Además, al calcularse en dólares, también puede variar cuando cambia la cotización de Bitcoin.

Más BTC entre los holders no demuestra compras nuevas

La segunda señal es el aumento de la oferta clasificada como perteneciente a holders a largo plazo. El análisis revisado atribuye a Galaxy Research un máximo de 16,75 millones de BTC el 11 de julio, cerca del 84% de la oferta circulante. La cifra apuntaría a que una gran parte de las monedas permanece fuera de circulación inmediata mientras el precio continúa lejos de sus máximos.

Pero conviene entender cómo se construye la métrica. Glassnode considera de largo plazo las monedas que han permanecido inmóviles durante aproximadamente 155 días y utiliza una transición suavizada alrededor de ese umbral. Por tanto, la oferta de holders puede crecer simplemente porque determinados BTC envejecen y pasan de la categoría de corto plazo a la de largo plazo.

Eso no significa que el dato carezca de valor. Una oferta más envejecida puede indicar menor disposición inmediata a vender y menos liquidez disponible. Sin embargo, no permite afirmar automáticamente que esos inversores estén comprando ahora. Para sostener esa conclusión harían falta métricas adicionales sobre cambios netos de saldo, gasto de monedas antiguas y comportamiento de entidades identificadas. Una dirección o un conjunto de monedas inmóviles tampoco revela por sí solo quién es su propietario ni qué piensa hacer.

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Qué tendría que cambiar para hablar de un suelo más sólido

Las dos métricas describen una estructura compatible con una fase avanzada de mercado bajista: ingresos mineros debilitados y una proporción elevada de monedas que permanecen inmóviles. Esa combinación puede reducir parte de la oferta vendedora, pero Bitcoin ha atravesado anteriormente periodos prolongados de acumulación antes de alcanzar un mínimo definitivo.

Una confirmación más sólida exigiría que el Puell Multiple permaneciese en niveles de estrés extremo, que la oferta de largo plazo continuase creciendo sin una distribución relevante y que apareciesen señales de demanda en el mercado al contado. También sería necesario revisar pérdidas realizadas, liquidez, volumen, derivados y posibles liquidaciones. Una sola métrica puede describir el contexto; difícilmente puede anticipar el momento exacto del giro.

El análisis original también menciona un posible mínimo cercano a 47.000 dólares. Esa cifra debe tratarse únicamente como un escenario: no se identifica una metodología suficientemente detallada que permita presentarla como objetivo verificable. Para quien mantiene o sigue Bitcoin, la conclusión práctica no es que el suelo haya llegado ni que deba producirse otra caída concreta. La lectura más prudente es que el mercado muestra desgaste, pero todavía carece de una confirmación on-chain concluyente.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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