Entre el 29 de enero y el 6 de febrero de 2026, Bitcoin cayó desde aproximadamente 90.000 hasta 60.000 dólares. Fue la fase más brusca de una corrección cercana al 50% desde el máximo alcanzado en octubre de 2025, según un análisis de CME Group sobre el mercado de opciones.
Cinco meses después, el precio vuelve a moverse cerca de aquella zona. Durante la redacción, Bitcoin cotizaba en torno a 62.672 dólares, después de haber alcanzado un máximo intradía de 64.775 dólares. Eso no significa que haya permanecido inmóvil: el índice CMBI de Coin Metrics registró durante los últimos tres meses un mínimo de 58.639 dólares y un máximo de 81.942 dólares.
La clave está en separar el dato del ruido. Bitcoin ha recorrido más de 23.000 dólares entre ambos extremos, pero los rebotes no han conseguido construir una tendencia duradera. El activo acumula además una caída del 26,5% desde el inicio de 2026, tomando como referencia el último cierre de Nueva York calculado por Coin Metrics.
Por tanto, hablar de cinco meses de espera no significa que el mercado haya estado tranquilo. Significa que, pese a varios movimientos importantes, Bitcoin continúa sin resolver la corrección que comenzó a principios de febrero.
La volatilidad se ha moderado, pero no permite anticipar la dirección
Coin Metrics situaba la volatilidad de Bitcoin en el 38,12% para el periodo de tres meses, frente al 51,06% observado en la ventana de seis meses. La diferencia refleja que los movimientos recientes han sido menos extremos que los registrados durante el desplome de comienzos de año.
Esto no confirma por sí solo que se aproxime una subida ni una caída. La volatilidad histórica describe cuánto se ha movido el precio, no hacia dónde lo hará. Del mismo modo, la volatilidad implícita del mercado de opciones representa las expectativas de los participantes, pero tampoco funciona como un pronóstico infalible.
CME Group utiliza sus índices BVX y BVXS para medir la volatilidad implícita que espera el mercado durante los próximos 30 días a partir de las órdenes sobre opciones reguladas de Bitcoin. Estas referencias sirven para observar cuánto cuesta protegerse frente a un movimiento, no para conocer de antemano su sentido.
En el corto plazo, el intervalo más visible se encuentra entre el mínimo mensual cercano a 58.600 dólares y el máximo de aproximadamente 65.600 dólares. Bitcoin superó brevemente los 65.000 dólares el 15 de julio, pero perdió de nuevo ese nivel. Una ruptura puntual no basta: necesita mantenerse y estar acompañada por demanda real, no solo por el cierre forzado de posiciones apalancadas.
ETF, macroeconomía y derivados marcarán la calidad del siguiente movimiento
El rebote de comienzos de julio mostró por qué conviene mirar más allá del precio. El 7 de julio, CoinDesk informó de que se habían liquidado más de 500 millones de dólares en posiciones apalancadas durante 24 horas, principalmente posiciones cortas. Al mismo tiempo, el interés abierto de los futuros de Bitcoin había bajado desde 776.000 hasta 740.000 BTC.
Ese comportamiento encaja con un short squeeze: los operadores que habían apostado por nuevas caídas se ven obligados a cerrar posiciones cuando el precio sube, acelerando temporalmente el avance. Puede producir un movimiento fuerte, pero no demuestra que haya entrado suficiente demanda al contado para sostenerlo.
Los ETF de Bitcoin al contado de Estados Unidos también deben leerse con contexto. El 14 de julio registraron alrededor de 181 millones de dólares en entradas netas, según datos de Farside Investors recogidos por Investopedia. Fue una mejora frente a las sesiones anteriores, aunque una sola jornada no permite confirmar un cambio estructural en los flujos.
El movimiento coincidió además con un dato de inflación estadounidense de junio inferior a lo esperado, que redujo parte de la preocupación por una política monetaria más restrictiva. Sin embargo, no existe una única causa demostrada para explicar el rebote: los flujos institucionales, las expectativas sobre los tipos de interés, la situación geopolítica y el posicionamiento en derivados pueden actuar simultáneamente.
Para quien mantiene Bitcoin al contado, el principal riesgo es reaccionar a una ruptura que después no se consolida. Para quien utiliza futuros o apalancamiento, el problema es mayor: un movimiento rápido puede provocar liquidaciones antes de que la tesis tenga tiempo de desarrollarse.
También importan la ejecución y la custodia. Nuestra guía para comprar Bitcoin en España explica las diferencias entre tipos de órdenes y los riesgos de perseguir el precio. Quien necesite revisar comisiones, retiradas y modelos de custodia puede consultar igualmente el comparador de exchanges de criptomonedas.
Bitcoin ha regresado a una zona muy próxima a la del desplome de febrero, pero eso no convierte el siguiente movimiento en predecible. La señal relevante no será una vela aislada, sino una ruptura sostenida respaldada por volumen, demanda al contado y flujos menos dependientes del apalancamiento.





