NFTs: qué son y cómo funcionan (sin confundir el token con la imagen)

Un NFT es un token no fungible registrado en una blockchain. Dicho de forma más útil: es un registro digital que permite identificar un token concreto, saber qué dirección lo posee y seguir sus transferencias. Puede estar asociado a una ilustración, un objeto de videojuego, una entrada o determinados derechos, pero el NFT no tiene por qué ser el archivo que ves en pantalla.

Esa distinción cambia bastante la forma de entenderlos. Comprar un NFT no significa automáticamente adquirir los derechos de autor de una obra, ni que su imagen esté almacenada en la blockchain, ni que vaya a conservar su valor. Para saber qué estás comprando de verdad hay que mirar el contrato inteligente, los metadatos, los derechos asociados y dónde se guarda el contenido.

Qué es un NFT
Qué es un NFT

Qué es un NFT exactamente

NFT son las siglas de Non-Fungible Token, o token no fungible.

La palabra importante es «no fungible». Un activo fungible puede sustituirse por otro equivalente sin que importe qué unidad concreta recibes. Si cambias un billete de 20 € por otro billete auténtico de 20 €, sigues teniendo lo mismo. Algo parecido ocurre con criptomonedas como BTC o ETH: una unidad no tiene una identidad económica individual que haga que necesariamente prefieras una frente a otra.

Un NFT funciona de otra manera. Cada token puede identificarse individualmente y tener unas características, un historial o unos derechos distintos.

En Ethereum, por ejemplo, el estándar ERC-721 permite identificar y transferir tokens no fungibles. Técnicamente, un NFT ERC-721 queda identificado por la combinación de la dirección de su contrato y su tokenId. El tokenId por sí solo no identifica universalmente al NFT.

Si todavía no tienes clara la infraestructura que hay debajo, nuestra explicación sobre cómo funciona una blockchain ayuda a entender por qué ese registro puede consultarse y transferirse sin que una base de datos de una galería sea la única fuente de verdad.

Un NFT puede ser único sin que la imagen lo sea

Aquí aparece una de las confusiones más habituales.

Imagina que alguien crea 10.000 NFT asociados a 10.000 imágenes diferentes. Cada token puede tener su propio identificador. Pero también sería técnicamente posible crear distintos NFT que apuntasen a archivos idénticos o muy similares.

La blockchain puede demostrar qué dirección controla ese token concreto. No puede convertir mágicamente cualquier imagen asociada en una obra original ni demostrar que quien creó el NFT tenía derecho a utilizarla.

Por eso conviene separar tres conceptos:

  • Unicidad del token: el NFT concreto puede distinguirse de otros tokens.
  • Autenticidad del activo: depende de que realmente proceda del creador o entidad que afirma haberlo emitido.
  • Derechos sobre el contenido: dependen de la licencia, contrato o condiciones asociadas.

Que el primer punto pueda comprobarse en una blockchain no garantiza los otros dos.

La clave para entender los NFT: normalmente el token no es la imagen

Cuando abres un marketplace y ves un NFT con una ilustración, lo intuitivo es pensar que esa ilustración está «dentro de la blockchain».

Muchas veces no es así.

Un NFT puede tener en la blockchain información como su identificador, propietario y contrato. El contrato también puede proporcionar una URI que conduce a unos metadatos, donde encontramos datos como el nombre, descripción, atributos o la referencia a una imagen.

El propio estándar ERC-721 contempla esta arquitectura mediante tokenURI. El archivo visual puede estar almacenado:

  • directamente en la blockchain;
  • en una red de almacenamiento distribuido como IPFS;
  • en sistemas como Arweave;
  • o incluso en un servidor web convencional.

Esto tiene consecuencias bastante prácticas.

Si los metadatos apuntan a https://servidor-del-proyecto.com/nft123.jpg y el servidor desaparece, tener el NFT en tu wallet no obliga mágicamente a ese servidor a seguir mostrando la imagen.

IPFS reduce parte de este problema mediante direccionamiento por contenido, pero tampoco significa que un archivo vaya a estar disponible eternamente por arte de magia. La propia documentación de IPFS sobre NFT explica la importancia de mantener los datos fijados (pinned) para garantizar su persistencia.

Antes de valorar un NFT por lo que aparece en pantalla, merece la pena comprobar qué parte existe realmente on-chain, dónde viven los metadatos y si estos pueden modificarse.

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Cómo funciona un NFT paso a paso

La forma más sencilla de entender todo el proceso es seguir un NFT desde su creación hasta su venta.

1. Se crea el contrato inteligente

Un proyecto puede desplegar un contrato inteligente sobre una red compatible. Un smart contract es código que se ejecuta según unas reglas determinadas; no significa automáticamente que sea un contrato jurídico.

En Ethereum se utilizan habitualmente estándares como ERC-721. También existe ERC-1155, capaz de gestionar dentro de un mismo contrato distintos tipos de tokens, incluidos fungibles y no fungibles.

Ethereum no es la única red en la que pueden existir NFT, aunque históricamente ha sido una de las más importantes. Si quieres entender mejor su funcionamiento antes de entrar en contratos y gas, puedes empezar por nuestra guía sobre Ethereum y ETH.

2. Se acuña el NFT

Crear el token se conoce normalmente como minting o acuñación.

Supongamos que una artista quiere tokenizar una ilustración. El contrato crea el NFT número 814 y lo asigna inicialmente a su dirección.

La blockchain ya puede reflejar que:

  • existe ese token;
  • pertenece a determinado contrato;
  • tiene un identificador concreto;
  • y una determinada dirección controla el token.

El contrato puede asociarlo además a unos metadatos que describen la ilustración.

3. Una wallet controla el NFT

Cuando decimos que alguien «tiene el NFT en su wallet», conviene hacer la misma precisión que con las criptomonedas: la wallet no guarda físicamente el NFT.

La blockchain mantiene el registro de qué dirección posee el token. La wallet gestiona las claves que permiten firmar operaciones desde esa dirección.

Quien pueda firmar legítimamente desde ella puede, según las reglas del contrato, transferir el NFT.

Esta es también la razón por la que perder el control de una wallet puede significar perder los NFT asociados a ella.

4. El propietario pone el NFT a la venta

El titular puede utilizar un marketplace compatible para ofrecerlo.

Marketplace y blockchain tampoco son lo mismo. La plataforma proporciona la interfaz, buscador, ofertas y mecanismos de compraventa, mientras que la propiedad del token se registra en la red correspondiente.

Un marketplace puede dejar de mostrar una colección o desaparecer, pero eso no significa necesariamente que el NFT se borre de la blockchain.

5. El comprador firma la operación

Si otra persona compra el NFT, se ejecutan las operaciones correspondientes y la red registra la transferencia desde una dirección a otra.

Puede ser necesario pagar:

  • el precio del NFT;
  • comisiones del marketplace;
  • y costes de red o gas.

Estos costes dependen de la red, la plataforma y la operación concreta.

6. La blockchain refleja al nuevo titular

Después de confirmarse la transacción, el contrato pasa a reconocer la nueva dirección como propietaria del token.

El historial de transferencias queda públicamente verificable en una blockchain pública como Ethereum. Lo que no demuestra ese historial por sí solo es que la primera persona que acuñó el NFT fuera realmente autora de la imagen o tuviera autorización para hacerlo.

La blockchain puede registrar perfectamente una afirmación falsa. Lo que aporta es trazabilidad del registro, no una máquina universal para verificar la verdad del mundo exterior.

Qué compras realmente cuando compras un NFT

Esta es probablemente la pregunta más importante de toda la guía.

La respuesta depende del proyecto, pero comprar el NFT no supone por defecto comprar los derechos de autor del contenido asociado.

La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual ha señalado precisamente esta confusión: la adquisición del token y la adquisición de los derechos sobre una obra son cuestiones distintas.

Al comprar un NFT¿Lo obtienes automáticamente?
Control del token desde tu direcciónSí, tras una transferencia válida
Posibilidad de transferirlo según el contratoNormalmente sí
Historial verificable del tokenSí, en una blockchain pública
Propiedad intelectual de la obra asociadaNo necesariamente
Derecho a explotarla comercialmenteSolo si la licencia lo concede
Garantía de que el creador es auténticoNo
Garantía de que la imagen seguirá accesibleDepende de su almacenamiento
Garantía de poder revenderloNo
Garantía de que conservará su precioNo

La Comisión Europea también advierte de que adquirir un NFT no implica necesariamente obtener los derechos sobre la obra o marca asociada. Lo relevante son los términos concretos que acompañen al token.

Un proyecto podría concederte únicamente el derecho a mostrar la imagen para uso personal. Otro podría permitir usos comerciales hasta cierto límite. Otro podría transferir derechos mucho más amplios.

Por eso, si vas a pagar una cantidad significativa, la licencia importa bastante más que frases de marketing como «ahora eres dueño del arte».

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¿Entonces para qué sirven los NFT?

Una vez separado el NFT de la fiebre especulativa que los hizo famosos, la tecnología tiene una idea bastante concreta detrás: crear objetos digitales identificables, transferibles y verificables entre direcciones.

Eso permite diferentes usos.

Arte y coleccionables digitales

Es el ejemplo más conocido. El NFT proporciona una unidad coleccionable con un historial de propiedad verificable.

Eso no impide que otra persona descargue la imagen, igual que comprar un cuadro no impide que existan fotografías del cuadro. Lo escaso es el token que el proyecto reconoce como determinado objeto coleccionable, no los píxeles.

Videojuegos

Un NFT puede representar personajes, terrenos virtuales, cartas, armas u otros objetos.

La diferencia frente a un inventario convencional es que el token puede mantenerse en una dirección blockchain y, cuando el diseño del juego lo permite, transferirse independientemente de la cuenta central del jugador.

No significa que todos los objetos NFT sean utilizables para siempre: si el desarrollador abandona el juego, el token puede continuar existiendo mientras desaparece buena parte de su utilidad. En nuestra guía sobre juegos NFT analizamos precisamente ese equilibrio entre propiedad del token y dependencia del videojuego.

Entradas, membresías y acceso

Un NFT puede funcionar como acreditación para entrar en un evento, comunidad o servicio.

En ese caso, su valor no proviene necesariamente de una imagen bonita, sino del derecho de acceso que reconoce el emisor.

Certificados y credenciales

También pueden utilizarse para representar acreditaciones o certificados verificables. Aquí resulta especialmente importante decidir si un activo debería poder transferirse: no tendría demasiado sentido poder vender a otra persona una credencial personal que certifica que tú completaste un curso.

Activos vinculados al mundo físico

Un NFT puede representar determinados derechos relacionados con un activo físico.

Pero hay que evitar un salto lógico: que un token diga que representa una casa no convierte automáticamente al titular de la wallet en propietario legal del inmueble. Hace falta que exista un marco jurídico que conecte de forma válida el token con ese derecho real.

La blockchain resuelve bien el registro y transferencia del token. La relación jurídica con lo que ocurre fuera de la blockchain es otro problema.

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¿Por qué puede valer dinero un NFT?

La tecnología puede crear escasez verificable de un token, pero escasez no significa valor.

Puedes crear ahora mismo una colección de diez NFT y hacerlos extremadamente escasos. Si nadie los quiere, seguirán teniendo muy poca demanda.

El precio suele depender de una combinación de factores:

  • quién lo creó y si puede verificarse su procedencia;
  • escasez de la colección;
  • derechos o utilidad que ofrece;
  • demanda de otros compradores;
  • comunidad y relevancia cultural;
  • historial del NFT;
  • liquidez del mercado;
  • almacenamiento y permanencia de sus datos;
  • expectativas especulativas.

La liquidez merece atención especial. Ver que un NFT se vendió una vez por 5.000 € no significa que puedas venderlo mañana por 5.000 €. Puede no existir ningún comprador a ese precio.

Incluso un precio de venta elevado merece contexto: en mercados poco líquidos existe el riesgo de operaciones entre direcciones relacionadas destinadas a aparentar actividad o precios superiores a los que ofrecería un comprador independiente.

Si estás mirando un NFT como inversión y no simplemente como objeto coleccionable, conviene aplicar las mismas precauciones que explicamos al analizar los riesgos de invertir en criptoactivos, añadiendo además el problema específico de la liquidez de cada colección.

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Lo que deberías comprobar antes de comprar un NFT

No me quedaría únicamente con la imagen, el precio mínimo de la colección o los seguidores de su cuenta de X. Antes de conectar una wallet o firmar una operación, revisaría al menos estos puntos:

  1. Contrato correcto. Comprueba la dirección oficial del contrato. Es fácil copiar el nombre y las imágenes de una colección conocida.
  2. Emisor. Verifica que el creador o proyecto reconocido esté realmente detrás de ese contrato.
  3. Qué recibes. Busca la licencia y los términos aplicables. No presupongas derechos comerciales.
  4. Dónde están los archivos. Comprueba si los metadatos y el contenido están on-chain, en IPFS/Arweave o en servidores convencionales.
  5. Si los metadatos pueden cambiar. Un NFT aparentemente permanente puede depender de información modificable por el creador.
  6. Permisos del contrato. Algunos contratos conservan funciones administrativas relevantes. Hay que saber qué puede modificar el equipo.
  7. Liquidez real. Mira ventas efectivas y número de participantes, no únicamente precios anunciados.
  8. Costes totales. El precio visible puede no incluir gas u otras comisiones.
  9. Seguridad de tu wallet. Nunca compartas tu seed phrase y lee qué estás autorizando antes de firmar.

Este último punto importa especialmente con los NFT porque muchos robos no necesitan «hackear la blockchain»: basta con conseguir que el propietario firme una aprobación maliciosa. Nuestra guía de phishing en criptomonedas explica cómo puede terminar vaciándose una wallet aunque la red siga funcionando exactamente como fue diseñada.

También desconfiaría de mints con urgencia artificial, supuestos soportes que escriben por mensaje privado, colecciones imitadas y promesas de rentabilidad. Son patrones que aparecen repetidamente en las estafas con criptomonedas.

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¿Puede cualquiera copiar un NFT?

Hay que distinguir otra vez entre copiar el contenido y copiar el token.

Si la imagen vinculada a un NFT está públicamente accesible, probablemente podrás descargarla, hacer una captura o copiar el archivo. La tecnología NFT no pretende impedir que existan copias digitales.

Lo que no puedes hacer simplemente con una captura de pantalla es convertirte en titular del NFT original. Tampoco obtienes su historial, la dirección del contrato, su tokenId ni los derechos que el proyecto pudiera conceder específicamente a su titular.

Ahora bien, alguien sí podría acuñar otro token diferente utilizando una copia de esa imagen. Esa falsificación no convierte al nuevo NFT en el original, pero explica por qué hay que verificar el contrato y el creador y no limitarse a mirar la imagen.

Un registro difícil de alterar de una falsificación sigue siendo una falsificación.

NFT y criptomoneda no son lo mismo

Ambos pueden utilizar la misma infraestructura, pero cumplen funciones diferentes.

ETH, por ejemplo, es el activo nativo de Ethereum. Sus unidades son fungibles: 0,1 ETH tiene el mismo valor que otros 0,1 ETH equivalentes.

Un NFT ERC-721 representa una unidad identificable individualmente. El NFT número 814 de una colección no tiene por qué equivaler al número 815.

Además, Ethereum es la red y ETH es su activo nativo. Un NFT creado sobre Ethereum es otro activo distinto que utiliza esa infraestructura. Confundir estas tres capas —blockchain, criptomoneda y NFT— suele ser el origen de buena parte de la confusión.

¿Están regulados los NFT en España y la Unión Europea?

Aquí tampoco basta con mirar la etiqueta.

El artículo 2.3 del Reglamento MiCA establece que el reglamento no se aplica a los criptoactivos que sean realmente únicos y no fungibles con otros criptoactivos. Pero el propio texto introduce un matiz relevante: poner un identificador único a un token no basta para conseguir esa consideración. Las grandes series o colecciones pueden ser un indicio de fungibilidad.

Las directrices de ESMA (AEVM) siguen ese enfoque de «fondo sobre forma»: deben analizarse, entre otros elementos, las características particulares del activo, su utilidad, sus derechos y hasta qué punto resulta sustituible por otros de la misma colección. También aclaran que un NFT que cumpla los criterios de instrumento financiero puede quedar sujeto a la normativa correspondiente aunque esté excluido de MiCA como NFT genuinamente único.

Traducido a algo práctico: que un proyecto escriba “NFT” en su web no determina por sí solo su tratamiento regulatorio.

Y regulación tampoco equivale a protección frente a pérdidas. Ninguna clasificación jurídica hace que desaparezcan el riesgo de fraude, la iliquidez, las vulnerabilidades del contrato o una caída del precio.

La forma más útil de pensar en un NFT

Olvida durante un momento los monos, los JPEG y las ventas millonarias. Un NFT es, en esencia, un token identificable que una blockchain permite asignar y transferir entre direcciones. A partir de ahí, el creador puede vincularlo a una obra, un objeto de juego, una entrada, una membresía o determinados derechos.

Lo importante está en todo lo que viene después: qué representa exactamente, quién lo emitió, dónde están sus datos, qué derechos concede y por qué alguien querría comprártelo en el futuro. Si esas cinco preguntas no tienen respuestas razonablemente claras, que el token sea «único» aporta bastante menos de lo que parece.

Aviso de riesgo: los NFT y otros criptoactivos pueden ser muy volátiles e ilíquidos, y puedes perder parte o la totalidad del dinero empleado. Este contenido tiene fines informativos y no constituye asesoramiento financiero, fiscal o jurídico.

Sobre el autor
Alejandro Borja, CEO de Finantres

Alejandro Borja

CEO de Finantres, economista e inversor

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Su objetivo es ayudar al lector a entender qué ocurre, qué riesgos existen y cómo puede afectar cada noticia a sus activos y decisiones.

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